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El blog de Marisol Guisasola

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¡Cuidado! La obesidad se contagia…

Es como un virus. La obesidad se transmite de persona a persona. Y las amigas/os más cercanos son los que más riesgo tienen de contagiarse. Es un dato que estoy oyendo comentar mucho últimamente, pero no es noticia nueva. De hecho, el estudio más relevante al respecto lo hicieron expertos de Harvard hace más de diez años. Publicado en la revista científica New England Journal of Medicine, los investigadores analizaron datos de más de 12.000 personas, recabados durante 32 años.

Quién era amigo o amiga de quién, con quién  estaba casada esa persona, qué hijos tenía,  quiénes eran sus vecinos, si había engordado o no en esos años, si lo habían hecho también los  familiares, vecinos y amistades… fueron algunos de los muchos datos recopilados.

¿Conclusiones del trabajo? Las probabilidades de desarrollar obesidad aumentaban en un 57%  si una amiga o amigo también había llegado a ser obeso. Si esa amistad era muy cercana, las probabilidades se triplicaban. En cambio, el peso de los familiares tenía mucha menos influencia y el de los vecinos no influía para nada.

“Las amigas y amigos afectan mucho a la percepción que tenemos de la obesidad”, señala el Dr. Nicholas Christakis, que dirigió el trabajo, y continúa: “Cuando nuestras amistades más cercanas engordan,  la obesidad ya no nos parece tan mal. De hecho, nos formamos nuestra idea de lo que es aceptable o no aceptable observando a las personas con las que más nos relacionamos a nivel social”.

Dada la actual prevalencia de exceso de peso y obesidad, el efecto de ese “contagio social” puede ser tremendo, tanto para la salud como para la autoestima de las personas y, finalmente, para la sanidad pública.

“Una persona obesa puede estar arrastrando a otras personas a serlo también”, aclara Christakis. “Aunque la obesidad tiene un claro componente genético, vemos que también está relacionada con ese factor de contagio”, añade.

Con los datos del estudio de Harvard en mi ordenador, pienso que sería una buena idea imitar los hábitos de personas que vigilan su forma y su salud y, de paso, inspirar a nuestras amigas y amigos con el ejemplo.

Así se hizo el estudio:

Cuando el Dr. Nicholas Christakis, profesor de Sociología Médica en Harvard, oía hablar de “epidemia de obesidad”, pensaba si se estaría transmitiendo como un virus, de una persona a otra. Para poder recabar los datos que necesitaba para comprobarlo científicamente, recurrió al famoso Estudio Framingham del Corazón, que lleva 70 años siguiendo a generaciones de habitantes de la población estadounidense de Framingham, cercana a Boston.  Su trabajo sigue tan vigente como el primer día. Según expertos del Instituto Nacional del Envejecimiento de los EE.UU, “el estudio liderado por Christakis es uno de los más apasionantes jamás realizados sobre sociología médica en las últimas décadas”.

Para saber más sobre el estudio, haz clic aquí.

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