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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Huevos con colina

¡Quiero colina para mejorar mi memoria!

Cuando desayuno huevos (da igual que sean revueltos, pasados por agua o fritos), noto que estoy más alerta, que tengo mejor memoria y hasta mejor humor. Ahora sé que no es cosa mía. Varios estudios han visto que la colina que tienen los huevos estimula la función cerebral, incluidas la memoria, la inteligencia y el estado de ánimo.

Los libros viejos de salud nunca hablaron de la colina como nutriente esencial. De hecho, la Medicina oficial no lo hizo hasta 1998. Esta sustancia que no es ni una vitamina ni un mineral (aunque muchos la incluyen en el complejo de vitaminas B porque tiene funciones parecidas), es ahora trending topic y los expertos no paran de decirnos que tenemos que conseguirla a través de la dieta. Porque aunque nuestro hígado fabrica una pequeña cantidad, necesitamos más que eso para que nuestro cerebro, sistema nervioso, movimientos musculares, metabolismo, tensión arterial, respuesta inmunitaria e incluso la función detox del hígado funcionen como es debido.

Además de los huevos, tenemos colina en el hígado, bacalao fresco, salmón, gambas, lácteos de ganado criado con pastos naturales y también en el germen de trigo, cacahuetes, pipas de girasol, almendras, setas, copos de avena, legumbres, bok choy, coliflor y brócoli. Dicho eso, los alimentos de origen animal son los que tienen mayores concentraciones de colina. Por eso, si eres vegana necesitas tomar vegetales como los que te he citado.

Alimentos buenos para el cerebro

La Medicina no ha consensuado todavía una CDR (cantidad diaria recomendada) de colina, pero se aconsejan unos 425 mg diarios a mujeres adultas, unos 450 mg diarios a embarazadas y unos 550 mg al día a lactantes (los hombres necesitan unos 550 mg diarios).

¿Y por qué la colina es tan importante en el embarazo y la lactancia? Porque, junto con el ácido fólico, el hierro y el calcio, el feto necesita colina para su desarrollo, en especial el del cerebro. De hecho, las embarazadas con déficit de colina tienen mayor riesgo de preeclampsia y parto prematuro y de dar a luz bebés con bajo peso o con defectos del tubo neural (como la espina bífida).

Una consecuencia del déficit de colina en la población general es el hígado graso no alcohólico. Esa acumulación de grasa en el hígado produce inflamación, daña las células hepáticas y finalmente aumenta el riesgo de cirrosis y de cáncer de hígado. Otra secuela son los daños musculares. Por suerte, los síntomas suelen remitir cuando tomamos suficiente colina. Aunque en esto como en todo, demasiado es peor que suficiente. Dosis realmente altas de colina—más de 1000 mg diarios hasta los 8 años; más de 2000 mg hasta los 13; más 3000 mg hasta 18, y más de 3.500 mg en adultos- pueden tener efectos no deseados, entre ellos vómitos, sudores, olor corporal a pescado, hipotensión y hasta aumento del riesgo cardiovascular.

Además…

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