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El blog de Marisol Guisasola

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Estos son los 15 alimentos más adictivos

Acabo de leer un estudio que indica que la mayoría de la gente acababa desarrollando adicción a alimentos altamente procesados. Eso significa que te convierten en una ‘consumidora crónica’, que asegura las ventas de dichos productos tanto a corto como a largo plazo. Dicho de otra forma: en lugar de ser tú quien controla lo que comes, es lo que comes lo que te controla a ti.

Para el estudio, se utilizó la Escala Yale de Adicción Alimentaria (YAFS), que califica los alimentos desde ‘nada adictivos’ (1 en dicha escala) a ‘extremadamente adictivos’ (7 en la misma escala). Junto a cada uno de los que aparecen en la lista de 15 que incluyo, viene indicada su calificación media, según la escala Yale.

Los 15 alimentos más adictivos:

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1. Pizza (4.01)
2. Chocolate (3.73)
3. Patatas fritas de bolsa (3.73)
4. Cookies (3.71)
5. Helados (3.68)
6. Patatas fritas en sartén (3.60)
7. Cheeseburgers (3.51)
8. Refrescos azucarados (3.29)
9. Pasteles (3.26)
10. Queso (3.22)
11. Bacon (3.3)
12. Pollo frito (2.97)
13. Bollería (2.73)
14. Palomitas de maíz con mantequilla (2.64)
15. Cereales para el desayuno (2.59)

Los 15 alimentos menos adictivos

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1. Pepinos (1.53)
2. Zanahorias (1.60)
3. Alubias estofadas (sin salsas añadidas) (1.63)
4. Manzanas (1.66)
5. Arroz integral (1.74)
6. Brócoli (1.74)
7. Plátanos (1.77)
8. Salmón (1.84)
9. Maíz asado, sin mantequilla ni sal (1.87)
10. Fresones (1.88)
11. Barritas de granola (1.93)
12. Agua (1.94)
13. Crackers al natural (2.07)
14. Pretzels (2.13)
15. Pechuga de pollo (2.16)

Sé que existen razones bioquímicas que explican la adicción alimentaria, pero lo que más contribuye es el propio cerebro. Y es que el cerebro tiene un ‘centro de recompensa’ que segrega sustancias que producen sensaciones de bienestar cuando comemos. Como los productos altamente procesados -ricos en azúcares añadidos, grasas e hidratos de carbono refinados- generan cantidades mucho mayores de esas sustancias, la respuesta en el centro de recompensa cerebral es muy, muy potente.

En busca de esas sensaciones, nuestro cerebro estimula en nosotras el deseo de seguir consumiendo esos productos. Al final, se crea un círculo vicioso que explica la adicción.

¿Conclusión? Si queremos controlar lo que comemos y no que lo que comemos nos controle a nosotras, nos interesa, y mucho, basar nuestra dieta en alimentos poco adictivos. Saldremos ganando en salud y en aspecto, porque los alimentos poco adictivos son justamente los que tienen más nutrientes saludables y fibra (que es lo que nos ayuda a controlar el apetito) y menos calorías en relación a su volumen. No es cuestión de pasar hambre, sino de saber elegir bien lo que comemos.

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