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On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

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Navidades what a hell

Hola a todos… Ahora sí, por fin podemos decir que llegó el frío y lo ha hecho a la vez que se encendían las luces navideñas en perfecta coordinación para acompañar unas fechas siempre marcadísimas en el calendario porque encantan o porque no gustan nada, llenas de alegrías o no tanto, de comilonas con y sin peleas familiares… Todo con sus pros y sus contras porque la Navidad será blanca pero lo que seguro no es, es rosa.

De hecho, yo ya sufro en Madrid. Mira que mi ciudad me tiene enamorada y está todo bonito con su decoración pero en estas fechas hay que padecerla… Los atascos, las multitudes de compras, los lugares de restauración repletos de gente en cenas navideñas de empresa. Claro que me gusta más en los puentes o en vacaciones cuando viene mucho personal pero mucho otro se va, y aun así Madrid tiene algo que incluso en estas fechas me hace querer ‘sufrirla’, también cuando toca ir al centro.

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Para el que no sea o no haya pasado por aquí, le cuento. Por un lado tenemos la Gran Vía con un único carril de circulación … Mira a ellos les irá fenomenal pero para los que vivimos en la periferia es un auténtico rollo porque, vale, mola lo de coger el metro y el cercanías pero a veces una tiene que meterse en el jaleo, quiere ir al centro como hemos hecho toda nuestra santa vida para comprar los regalos y, de repente, te has metido en un auténtico infierno. Se pongan como se pongan lo seguimos haciendo porque para eso están las tradiciones, para cumplirlas y la mía y la de muchos es ir al centro de Madrid en Navidad. Eso sí, todo esto debe tener alguna utilidad y es que han dejado la calle tan ‘recogidita’ que el día de la fiesta de la trashumancia las ovejas van a tener tan poco espacio para pasar que si de normal no se separan ahora van a tener que circular tan ‘juntitas’ que no se despistará ni una.

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Luego están las calles de sentido único que nos han puesto a los peatones. Vamos que nos lo quieren poner facilito y es todo un lío aunque como Amaya Valdemoro Madariaga que me llamo pongo una propuesta sobre la mesa que podría ser la siguiente a aplicar. En la Calle Preciados de sentido único deberíamos hacer dos filas, una de chicas y otra de chicos, eliminar el Tinder de los teléfonos y así matamos dos pájaros de un tiro. Además de ir a comprar también podemos ir a ligar, cambiamos el deslizar el dedo en la pantalla por echar una miradita al de enfrente. A la derecha unos, a la izquierda las otras y todos pa’lante a ver qué surge y si al acabar la calle Preciados solo llevas bolsas pues te das la vuelta la manzana y subes haciendo la misma jugada. Más miraditas… Puestos a delirios navideños, mejor buscar utilidades realmente prácticas, ¿no?

En fin, señores y señoras lo mejor que podemos hacer es ir preparándonos para las comilonas, los excesos, los atascos, las peleas familiares, las risas, los lloros y, si surgen, las miraditas… ¡Las navidades ya están aquí!


Además…

Malditas ventanas, benditas ventanas
Pedraza, hoces del Duratón
Aeroyoga

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