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On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

Nicolás San José, con Amaya Valdemoro

Hasta siempre amigo

No estoy para nada. Hoy es uno de esos días en los que solo quiero estar en la cama, llorar e intentar sacar lo que me pesa dentro.

Ayer se fue alguien demasiado importante para mí. Una persona que siempre estuvo a mi lado, que me respetó, que me ayudó en los malos momentos y disfrutó al máximo junto a mí de los buenos. Una persona que me quería y a la que quiero.

Nos unió el baloncesto. Sin duda era un enamorado del deporte de competición y fue en ese ámbito donde comprobé por primera vez su tremendo don de gentes. Cercano, cariñoso, sincero, protector al máximo y, sobre todo, muy especial porque si hay que poner un nombre al lado de la palabra carisma es el suyo.

La vida le ha dejado demasiado pronto. No entiendo por qué los buenos se nos van antes, joder.

Para quien no nos conociera o no supiera de nuestra relación y nos viera se podía decir que fue mi agente pero era mucho más que eso. Era mi amigo. Alguien que me entendía a la perfección, que sabía comprender esos miedos que asaltan a una persona que vive con la presión y la tensión de la competición y que a veces te vuelven insoportable, vulnerable o todo lo contrario. Me quedo con que siempre estuvo en los malos momentos, escuchando, opinando, valorando y dando su punto de vista pero siempre desde el respeto. Ayudaba y sumaba. Su trabajo era su pasión y por eso era tan bueno en lo que hacía.

Creo que por eso durante este largo año y medio que estuviste batallando contra el cáncer nunca paraste de trabajar porque estoy segura de que te daba fuerzas para seguir adelante. Enamorado locamente de la canasta y su mundo hasta el final.

¡Cuánto te debe el baloncesto femenino y seguramente no te lo ha compensado! ¡Cuánto te debo yo, la persona y la jugadora! Si hay alguien en mi carrera deportiva al que debo agradecimiento es a ti. Junto a mi padre habéis sido los pilares fundamentales y tengo claro que nada habría sido lo mismo.

Ahora solo pienso en que ya no te podré llamar para ponernos a charlar sobre cosas de la vida. Me faltarán tus consejos y no podremos escuchar juntos a Sabina… Va a ser duro oír una de sus composiciones y saber que no compartes esa sensación o que ya no me vas a entonar un canción de la tuna. Voy a echar de menos disfrutar de tus fabes, disfrutar de ti.

Sabíamos cuál era el destino que acompañaba a tu enfermedad e intentábamos hacernos a la idea pero el desenlace nos ha pillado a todos muy pronto y por eso el dolor por no tenerte aquí es tan grande porque te necesito para que me digas que aguante, que para eso soy Agustina de Aragón. Necesito que hoy me arranques una sonrisa, que me digas: “respira Valdemoro, respira…”.

Muchas personas van y vienen en nuestra vida pero otras dejan una huella eterna. Espero que con el paso de los días pueda recordarte sin lágrimas o sin este dolor en el pecho y seguro que sonreiré al pensarte. Creo que aquellos que te rodean son fundamentales. Tu formación y tú, amigo, me hiciste mejor persona.

Quiero parar de llorar y no puedo. Amigo Nico, te echaré tanto de menos. Descansa en Paz.

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