mujerHoy

Que así sea

El blog de Marian Frías y Gon Campos

cenincienta-moderna-cone-upon-a-time

Tratarme como un objeto precioso me hará fuerte

¿En qué consiste mimarse? La respuesta probablemente variará para cada uno. Para alguien puede ser comprarse unos pantalones, para otro, unas acuarelas, suscribirse a Netflix, flores frescas en casa, darse un masaje, salir a comer, un cine y un largo etcétera de acciones, que son actos de amor hacia uno mismo, lo que podemos decir que son mimos.

Mimarse, tiene mucho más que ver con dedicarse tiempo, que con “las cosas” en sí mismas. Si lo pensamos bien, el auténtico lujo es el tiempo. Al decir la palabra lujo, pensamos rápidamente en áticos con vistas, descapotables o cruceros de muchas estrellas… Sin embargo, si volvemos a pensar, lo que nos produce disfrute, el verdadero lujo tiene que ver con pasar tiempo con gente querida y dedicar tiempo a las cosas que nos gustan. Los logros extraordinarios, no suelen llevarnos necesariamente a la alegría. ¿Qué es lo que te produce a ti auténtica alegría? Acercarnos a ello, es acercarnos a una vida lujosa y abundante.

Nos han enseñado en el mejor de los casos, que los mimos y los regalos tienen que venir de fuera, y sólo nos los merecemos si nos hemos esforzado lo suficiente. Somos muy tacañ@s con nosotr@s mism@s.

autoestima-frases

A través de los cuentos populares, a muchas mujeres se nos ha enseñado a pensar que es el príncipe el que nos tiene que traer el zapato de cristal, que el mimo y el cuidado tienen que venir de fuera. ¿Qué pasaría si Cenicienta se hubiera regalado a ella misma el zapato de cristal? Esta segunda parte del cuento sería estupenda. Podría ser algo así…

Cenicienta cada día estaba más cansada y triste por tener que ir descalza y con zapatos viejos. Esperaba con ansia que llegara la noche para probarse su zapato de cristal. Sólo tenía uno, así que a penas podía caminar con él. Lo miraba y lo miraba, soñando con tener los dos zapatos algún día.

Una mañana, decidió ir a visitar a su amigo el zapatero. Le contó lo sucedido, y según iba hablando, contando lo que quería, las lágrimas se agolpaban en su garganta. Sentía ridículo y vergüenza por estar pidiéndole a su amigo un zapato de cristal. ¿Para qué iba a querer ella unos zapatos de cristal, si lo único que hacía era limpiar y cuidar a su madrastra y sus hermanas? Esa voz habitual de su cabeza que la desmerecía, por primera vez fue callada por otra. Esta nueva voz, mucho más amable, le decía que se tranquilizara. “Tranquila, querida Cenicienta. Eres una bella dama y una mujer capaz de ser y tener todo lo que desees; así que empezar por estos zapatos es una buenísima idea. Tratarte como un objeto precioso, te hará fuerte Cenicienta”.

Su amigo zapatero, se propuso sacar a su artista interior y crear de estos zapatos su gran obra. Empezó esa misma noche, empezó su zapato de cristal, pero al no ser su especialidad, el cristal se partía cada vez que quería darle forma. Así que decidió correr el riesgo de hacer los primeros zapatos de cuero que fueran una auténtica joya, serían como los de cristal de bellos, pero además serían cómodos y permitirían a su amiga amada bailar cada noche. Cuando lo tuvo listo, hizo llamar a Cenicienta.

Cuando ésta entró por la puerta del taller, él empezó a sentir un miedo horrible a no cumplir sus expectativas. Al fin y al cabo, ella quería sus zapatos de cristal, se repetía sin cesar. Los zapatos estaban brillantes dentro de una urna de cristal. Respiró y se los mostró. Cenicienta, sin mediar palabra, se sentó y se los probó. Eran como un guante perfecto para sus pies, tenían un pequeño tacón con incrustaciones de piedras rojas. En la punta, unas tiras cruzadas, a través de las cuales se podían ver sus pies. Cenicienta lo abrazó, lloró, bailó y saltó sin parar. Eran los zapatos de sus sueños, mucho mejor de lo que ella esperaba.

Nunca más esperó que el príncipe le trajera su zapato de cristal, ya no lo necesitaba. Estaba preparada para caminar hacia sus sueños. Se llenó a sí misma de tanto amor, que nunca más se sintió sola. Cuentan las malas lenguas, que tuvo muchos príncipes a los que amó, pero nunca olvidó, que lo que le hacía fuerte era tratarse como un objeto precioso.

Y colorín colorado, este cuento sólo ha empezado. Ahora es tu turno. Si quieres sentirte más fuerte, el camino es tratarte con amor y con mimo, desde el lujo del tiempo y la alegría de hacer lo que te gusta. Ya te lo mereces, ¿no crees?

Marian Frías

|

Comentarios

Horóscopo diario: Signos del Zodiaco, Signos de los Famosos.
Del 23 de julio al 23 de agosto