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Que así sea

El blog de Marian Frías y Gon Campos

El mejor secreto de belleza es quererte

El mejor secreto de belleza

“La palabra estrés viene del verbo latino que significa comprimir (stringere), y esa compresión es lo que nos hace envejecer de manera prematura, porque nos comprime física y emocionalmente hasta dejarnos frágiles y quebradizos. Nada nos envejece tanto como la ansiedad y no hay nada que libere tanto de la vejez como liberarse de esa ansiedad. Luchar contra esa compresión equivale a expandir tu vida, a crear posibilidades donde antes sólo había presión. En ese nuevo espacio, recién creado, la juventud tiene la oportunidad de regresar”.

Leyendo el prólogo de “Come, Reza, Ama”, este párrafo de Elizabeth Gilbert se puso en negrita en mi libro según lo iba leyendo a cámara lenta. Tuve que entrecerrar el libro, para darme tiempo a asimilar algo que, de sencillo, podía haber pasado por alto en otro momento de mi vida.

Yo, como supongo que tú también, he dedicado tiempo y dinero en recuperar o potenciar la belleza. Además, cuando vamos cumpliendo años nos centramos más en tapar los signos del paso de los años, que en dejar un espacio verdadero donde conectar con la juventud.

Desde hace un tiempo, siento con más intensidad y frecuencia, que existen otros mensajes que recibo en torno a la belleza, y van muy lejos de lo que nos han hecho creer en los anuncios. Los mensajes que me resuenan se pueden resumir en: “la belleza real tiene que ver con la presencia”.

Esa presencia, es esa energía que nos hace querer estar cerca de alguien. Es una presencia que sentimos cuando estamos a gusto en nuestra propia compañía. Tiene que ver con eso que irradiamos que hace que en ese día, de manera más evidente y generalizada, todo el mundo te diga: “¡qué guapa estás hoy!”, “¡Qué bien te veo!”, “¿Estás más delgada?”, “¡Me encanta tu vestido!”…

He empezado a darme cuenta de que esos días más allá del vestido, o del complemento de turno (que ayudan mucho), lo diferencial que se percibe es mi estado de presencia y de tranquilidad. Suele coincidir también con periodos en los que estoy más abierta, alegre y confiando en la vida. Cuando estamos más estresados, vamos tensos, cerrados, completos y llenos. Y ese es el mensaje que mandamos hacia dentro y hacia fuera.  Es como si estuviéramos absorbidos y pesados al mismo tiempo. Activos y cansados a la vez. Presentes y ausentes. Estamos en todos los sitios y en ninguno. Nos empezamos a sentir mayores cuando aún somos jóvenes.

Pies de mujer en una playa

El bienestar tiene que ver con darnos tiempo a nosotros. Permitirnos soltar todas las cosas a las que estamos agarrados por miedo. Tomar conciencia de que tu vida te pertenece a ti, te lleva a poner atención en dedicar tu día a actividades que te llenen de disfrute, donde se genera un espacio que te lleva a poder conectar con esa sensación de juventud. Es dejar un espacio disponible donde no preocuparnos y simplemente conectar con esa parte optimista que nos permite confiar en que todo está bien y que se va a poner mejor.

Por eso, respirar y tomarnos las cosas como si fuéramos la misma juventud, nos aleja del estado de estrés que tanto nos envejece. El estrés es la enfermedad de este siglo, a la que por desgracia nos hemos habituado. Y el antídoto como siempre es sólo uno: amarnos y tratarnos como objetos preciosos. Respirar y estar en silencio son las mejores ampollas antiaging.

Marian Frías.

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