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El blog de La espía

Actor Kevin Spacey at the premiere of the film 'Baby Driver' in London, Wednesday, June 21, 2017.

Kevin Spacey, el último señalado

La onda expansiva del escándalo Weinstein sigue cobrándose víctimas. O, mejor dicho, está desenmascarando a los victimarios. Si la semana pasada, estrellas como Rachel McAdams, Selma Blair o Julianne Moore contaban públicamente sus historias de terror a manos del director James Toback (más de 200 mujeres le acusan ya de acoso sexual) hace unas horas el escándalo salpicaba a Kevin Spacey, doble ganador del Oscar y estrella de House of cards.

Esta madrugada, el actor Anthony Rapp (estrella de la producción teatral Rent y de la serie de televisión Star Trek: Discovery) acusaba a Spacey de haberle acosado sexualmente cuando tenía 14 años en una artículo publicado en BuzzFeed. Ocurrió, según Rapp, durante una fiesta celebrada en casa del actor, que entonces tenía 26 años, hace tres décadas. Cuando el resto de los invitados se fueron, Spacey, que según Rapp estaba borracho, pasó a la acción. “Me levantó como cuando un novio coge a la novia en brazos en el umbral de la puerta. No me aparté inmediatamente, porque pensé: ¿Qué está pasando? Entonces, él se puso sobre mí”. Aunque Rapp consiguió zafarse del actor, nunca olvidó el episodio y ahora ha decidido contarlo ante el aluvión de historias similares que decenas de actrices de Hollywood han decidido denunciar en las últimas tres semanas.

Unas horas después, Spacey reaccionaba publicando un comunicado en Twitter. Y no negaba explícitamente el relato de Rapp. “Me siento horrorizado al escuchar esta historia. Sinceramente, no recuerdo aquel encuentro, porque habría ocurrido hace más de 30 años. Pero si me comporté como él describe, le debo mi más sincera disculpa por un comportamiento ebrio y totalmente inapropiado y siento mucho los sentimientos que le provocó y que describe haber llevado consigo todos estos años”.

En el mismo comunicado, Spacey, que siempre ha protegido su vida privada a capa y espada, reconocía que es homosexual. “Como saben quiénes me conocen, he tenido relaciones con hombres y mujeres a lo largo de mi vida. He querido a otros hombres y he tenido relaciones románticas con ellos y ahora he decidido vivir como un hombre gay”. Pero esta confesión solo le ha costado más críticas. Muchos la consideran una burda maniobra de distracción ante las graves acusaciones de Rapp, que Spacey además no se ha atrevido a negar. Sobre todo porque, durante años, el actor se ha negado a aclarar su identidad sexual en los medios (algo muy legítimo, por otra parte) mientras utilizaba su ambigüedad para hacer chistes y jugar al despiste, como cuando al año pasado ejerció de maestro de ceremonias en los premios Tony.

Si esta historia va más allá, si otros como Rapp salen a denunciar al actor, se verá los próximos días. Pero hay indicios para sospechar que podría convertirse en otra gran bola de nieve que podría, incluso, amenazar su respetadísima carrera en Hollywood. Hace unos días, la presentadora de televisión Heather Unruh tuiteaba sin dar nombres: “El escándalo Weinstein me ha inspirado. Era fan de Kevin Spacey hasta que asaltó a unos de mis seres queridos. Ya es hora de que empiece el efecto dominó”.

La siguiente pregunta es obvia: ¿Quién será la próxima pieza en caer?

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