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Espía en Hollywood

El blog de La espía

Jessica Chastain arrivesHt the Hth annual Hammer Museum Gala in the Garden on Saturday, Oct. 14, 2017, in Los Angeles. (Photo by Jordan Strauss/Invision/AP)

La insobornable Jessica Chastain

Otro día y otra denuncia; otra víctima y otro (presunto) culpable. Ayer, la actriz Kristina Cohen acusó a Ed Westwick, estrella de la difunta Gossip Girl, de haberla violado hace tres años en un espeluznante relato que publicó en su página de Facebook. Westwick ha negado los hechos (e incluso conocer a Cohen) en un comunicado en su cuenta de Instagram, pero el caso ya está en manos de la policía de Los Ángeles… Y así, un día más, el goteo que hace un mes desencadenó el caso Weinstein parece no tener fecha de caducidad.

“Tengo esperanza, estoy contenta. Sé que las historias que estamos conociendo son devastadoras, terribles y descorazonadoras, pero lo que me hace tener esperanza en el futuro es que la gente se está responsabilizando de su silencio, de su inacción”, explica Jessica Chastain en su última entrevista. Desde que aterrizó en Hollywood hace siete años y se convirtió en una de las estrellas más solventes de su generación, Chastain ha utilizado su posición  para defender la causa feminista con convicción y sin complejos y denunciar, de paso, la escasez de papeles femeninos con sustancia y la generalizada desigualad salarial. Parte de su compromiso consiste también en escoger personajes femeninos interesantes y poliédricos, como en el que interpreta en Molly’s game, la cinta dirigida por Aaron Sorkin que llegará a las salas españolas en enero. Chastain da vida a Molly Bloom, una ex esquiadora profesional que terminó organizando partidas de póker ilegales para los ricos y famosos  y en cuyas timbas clandestinas se jugaban los cuartos estrellas como Ben Affleck, Leonardo DiCaprio o Tobey Maguire. Según las quinielas más madrugadoras, Chastain podría aspirar al Oscar por el papel.

Pero ni si quiera encontrarse en plena campaña por la estatuilla le ha impedido llamar a las cosas por su nombre y predicar con el ejemplo. Paradojas de la vida, la próxima película de Chastain, X-Men:Dark Phoenix, estará producida por Bryan Singer, otro peso pesado de la industria acusado por dos hombres de acoso sexual. Pero lejos de mirar hacia otro lado, hace unos días Chastain utilizó su cuenta de Twitter para compartir un artículo sobre el caso Singer que acompañó con un escueto, pero contundente: “No lo olvidemos”. Interrogada por el Daily Beast acerca de ese polémico tuit contra el productor, Chastain ha dicho: “No me siento en deuda con nada ni con nadie. Voy a decir lo que pienso sobre cualquier injusticia que vea. No tengo miedo. Y creo que el mayor mito que una industria puede crear es hacer pensar a la gente que son fácilmente reemplazables. No voy a permitirlo”.

Aunque antes que Chastain, muchísimo antes, otras estrellas se atrevieron a describir y denunciar las pestilentes alcantarillas del sistema. La “twittersfera” ha rescatado estos días unas declaraciones de Maureen O’Hara. “Odio venir a trabajar por las mañanas. Soy la víctima indefensa de una campaña de chismorreos orquestada contra mí porque no dejo que el productor o el director me besen o me manoseen cada mañana. Han hecho correr la voz de que no soy una mujer, sino una fría estatua de mármol. No me tendrán en consideración hasta que no me divorcie de mi marido, me desentienda de mi bebé y mi nombre y mi fotografía aparezcan en todos los periódicos. Si esta es la idea de Hollywood de lo que significa “ser una mujer”, estoy preparada para renunciar”. Corría el año 1945 y O’Hara hablaba, probablemente, de su tóxica relación con el director John Ford. Más de 70 años después, parece que las cosas no han cambiado tanto. Hasta ahora. Si algo bueno ha traído el escándalo Weinstein es que, como bien dice Jessica Chastain, ahora hay menos miedo y más esperanza…

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