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Sam Rockwell, from left,Hinner H the award for best performance by an actor in a supporting role for "Three Billboards Outside Ebbing, Missouri", Frances McDormand, winner of the award for best performance by an actress in a leading role for "Three Billboards Outside Ebbing, Missouri", Allison Janney, winner of the award for best performance by an actress in a supporting role for "I, Tonya", and Gary Oldman, winner of the award for best performance by an actor in a leading role for "Darkest Hour", pose in the press room at the Oscars on Sunday, March 4, 2018, at the Dolby Theatre in Los Angeles. (Photo by Jordan Strauss/Invision/AP)

Los Oscar: del suspenso a la matrícula de honor

Como prometían casi todas las quinielas, Guillermo del Toro y La forma del agua, con cuatro premios en el saco, son los grandes vencedores de unos Oscars que, como el Gordo de Navidad, han estado más repartidos que de costumbre. Entre los actores, tampoco ha habido grandes sorpresas: los favoritos ya son propietarios de un Oscar y los derrotados han sabido perder con la habitual elegancia de sonrisa imperturbable. Repartidos todos los premios, es el momento de poner nota a los protagonistas de la noche. Allá vamos:

Y el suspenso goes to…

– Jennifer Lawrence por tratar de ser el centro de atención en una noche en la que no le tocaba saltando entre las butacas del teatro con una copa de vino en la mano. Las imágenes ya se han convertido en un fenómeno viral. Al menos, esta vez no se estampó contra el suelo, como suele ser habitual en ella.

– Gary Oldman, tan contenido y tan serio que terminó pronunciando el típico discurso de listín telefónico al recoger su Oscar a la mejor interpretación masculina protagonista. Al menos, se acordó de su madre nonagenaria y resultó entrañable por un momento. Correcto, pero desde luego poco memorable.

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Y el aprobado goes to…

– Warren Beatty y Faye Dunaway no se equivocaron de sobre ni de ganador, pero tampoco le echaron demasiado humor o alegría al asunto. Tenían demasiado miedo de que algo volviera a salir mal. La química entre ellos volvió a ser inexistente.

– Kimmel no tuvo tanta gracia como el año pasado, pero hizo bien su trabajo: después de un par de bromas (sin demasiado gracia) sobre el sobre-gate y de darle un poco de estopa a Harvey Weinstein (como exigía el guión), presentó a Oscar como el hombre perfecto, que nunca te pone una mano encima y que ni si quiera tiene atributos.

“Necesitamos más hombres como él en Hollywood”, bromeó. Pero el chiste que mejor funcionó de todo su monólogo consistió en presentar una flamante moto de agua, en plan escaparate del Precio justo, como premio para el ganador que pronunciara el discurso más corto de la noche. “¿Por qué vas a darle las gracias a tu madre si te la puedes llevar a dar una vuelta en esta moto acuática?”. El diseñador de vestuario Mark Bridges pulverizó el cronómetro y se la llevó a casa.

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Y el notable goes to…

– Para los guionistas y productores de la gala, que fue más ágil y entretenida de lo habitual y que no resultó ni excesivamente larga ni aburrida. Y eso es prácticamente un milagro. También hicieron un buen trabajo subrayando la diversidad. Además, nadie dio un premio que no era o abrió el sobre equivocado. No se les puede pedir más

– Salma Hayek, Ashley Judd y Annabella Sciorra representaron sobre el escenario el movimiento Metoo y la iniciativa Time’sUp. Se les notaba nerviosas (sobre todo a Hayek), pero lograron trasladar su mensaje. Aunque el video que presentaron a continuación fue aún más pertinente. Sobre todo, las agudísimas (y muy divertidas) reflexiones del cómico Kumail Nanjiani.

– Las actuaciones musicales que tradicionalmente no han funcionado en este tipo de galas, estuvieron cargadas de emoción y energía. Desde Gael García Bernal cantando (y desafinando) la canción de Coco (que, por cierto, se llevó el gato al agua) hasta el poderío de Mary J. Blige sobre el escenario. Eddie Vedder interpretó una canción del fallecido Tom Petty para acompañar el clásico recordatorio de los académicos fallecidos en el último año.

– La emoción de Kobe Bryant que, por si sus cinco anillos de la NBA no eran suficientes, ganó un Oscar por el corto animado Dear basketball, escrito y producido por él mismo y cuya banda sonora fue compuesta por el legendario John Williams.

– El sentido del humor de las actrices que presentaban premios: Maya Rudolph y Tiffany Haddish se quitaron los tacones sobre el escenario, Sandra Bullock pidió una iluminación más tenue para disimular el inevitable paso del tiempo y Jodie Foster y Jennifer Lawrence bromearon sobre las “malas artes” de Meryl Streep, que les rio la gracia desde el patio de butacas.

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Y el sobresaliente goes to…

– Dos viejas glorias de Hollywood como Rita Moreno, que recicló el vestido que lució en los Oscar de 1962, y Eva Marie Saint, que se acordó de su marido fallecido, contó batallitas de sus años mozos y confesó que era más antigua que la propia Academia. También fue un placer ver a James Ivory, de 90 años, llevarse el Oscar al mejor guión adaptado y convertirse en el ganador más mayor de la historia de los premios.

– Jimmy Kimmel por llevarse de excursión a un pequeño grupo de estrellas (Ansel Elgort, Margot Robbie, Mark Hamill, el propio Del Toro…) para visitar un cine aledaño y sorprender a los espectadores con caramelos y perritos calientes. Fue un poco caótico, pero tuvo gracia y fue un momento genuino, una rareza en una ceremonia de los Oscar.

– Los discursos de Sam Rockwell, que dejó el Oscar en el suelo y quiso llevarse la moto de agua con un discurso rápido y eléctrico, y el de Allison Janney, que empezó reivindicándose a sí misma: “Lo he hecho todo yo sola”. Guillermo del Toro también se marcó un discursazo al recoger el premio al mejor director reivindicando su película, su origen y sus raíces. “Mi madre os da las gracias, mi padre os da las gracias, mis hermanos os dan las gracias”.

 

Y la matrícula de honor goes to…

– Frances McDormand por saltarse todas las convenciones (no llevaba ni una gota de maquillaje), por ganar su segundo Oscar y por dar un discurso que empezó siendo algo inconexo, pero que terminó convirtiéndose en el gran momento de la noche, cuando la actriz pidió a todas las nominadas que se pusieran en pie y reclamaron sus derechos al unísono. De ella fue también uno de los mensajes más importantes de la gala: “No habléis con nosotras en la fiesta esta noche. Invitadnos a vuestro despacho dentro de unos días o podéis venir vosotros al nuestro. Lo que mejor os venga”.

Pero de toda la gala, yo me quedo con una de las bromas de Kimmel sobre el gran vencedor de la noche. “Gracias a Guillermo del Toro recordaremos este año como el que los hombres la cagaron tanto que las mujeres empezaron a salir con anfibios”.


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