mujerHoy

Si yo hubiera estado allí

El blog de Espido Freire

gato-blog

Cosas y cosas

Si yo hubiera estado allí es posible que me hubiera quedado dormida bajo el brillo cálido de alguna de las lámparas que iluminan los estrados de Congreso. Una ley no escrita es que una gatita puede, y debe acumular tanto calor como sea cuánticamente posible. Y una ley escrita acababa de dejar claro que, en el futuro, para el Código Civil ya no seríamos cosas.

¡Cosas! Una cosa es un cojín de terciopelo, suave, denso y el escalofrío, entre el placer y la dentera, que se siente al tocarlo. Pero no es comparable con acariciar a un gato dormido, o que finge estarlo, el pelo sedoso, las orejitas puntiagudas, el ronroneo que comienza a vibrar por la tripa y por la espalda. O a un perro, tan calentito, y con esa mirada que derrite y se derrite, aunque para nosotros, los gatos, sean criaturas claramente… bueno, no voy a hablar de lo que pensamos nosotros, los gatos, de los perros, en un día como éste.

¡Cosas! Una cosa es un coche, al que se le acaba cogiendo cariño después de los años, que se conoce a la perfección (ese freno, esa puerta que se atasca); pero no te busca la mano para frotar un hocico húmedo contra ella, no te trae una pelota para que se la tires solo una vez más, no te caza un ratón de juguete y espera a que a cambio, con un poco de suerte, caiga una latita. Un coche puede embargarse y a nosotros, de ahora en adelante, ya no.

¡Cosas! Si yo hubiera estado allí me hubiera plantado ante algunos de los políticos que tuvieran aspecto de sentir algo de miedo ante los gatos y le hubiera mirado fijamente. Cuando queremos, los gatos podemos aumentar nuestro peso varias veces, hasta que resulta imposible movernos. Y entonces, cuando menos lo esperara, le hubiera dado un cabezazo en el brazo, y, a riesgo de caerme del escaño, le hubiera obsequiado con un giro semicircular, para darle un cabezazo por el otro lado.

Ahora que los humanos han entendido por fin que no somos cosas, quizás haya llegado el momento de ser un poco más ambiciosos y de, después de tantos años, iniciar la conquista del mundo. Un día es el Congreso, y otro puede ser la Presidencia. Yo ya he conseguido que mamá salga todos los días a trabajar para mí, mientras me quedo en casa lamiendo minuciosamente mi patita derecha, y luego la izquierda, por eso de variar de vez en cuando. Y somos muchos, muchos más de los que pensábamos, en las casas del norte y del sur, en las de los solteros y las familias, perros, gatos, pájaros, iguanas, roedores. No puede ser demasiado difícil. No hay nada que no pueda conseguirse con el número adecuado de cabezazos cariñosos.

|

Comentarios