mujerHoy

Si yo hubiera estado allí

El blog de Espido Freire

gata-tomemos-precauciones

Tomemos precauciones

-‘Pero si no parece una gata…’ dicen cuando me ven. ‘¡Parece un conejo!’.

A mí me entran ganas de decir: ‘mi trabajo me cuesta’, pero eso sería delatar mi plan, y no puedo permitírmelo. Hay toda una estrategia en parecer una conejita blanca y negra.

Yo no he tenido la ocasión de intimar con perros. No es que tenga nada contra ellos: sencillamente, nuestros mundos no se cruzan, ellos están allí, corriendo en el parque, y persiguiendo cosas, y yo aquí, sobre mi mantita, cumplo con la ardua tarea de ser adorable. Pero ¿qué pasaría si un día, de pronto, los perros nos invadieran? No el mundo, eso me da igual. Me refiero a mi casa. ¿Qué pasaría si mamá se encaprichara de un perro, y parte del amor que es su obligación entregarme se dispersara en otro cuadrúpedo peludo más? Sería horrible, pero aún podría empeorar si adoptara un conejo. ¡Los conejos son bestias terribles! Compiten con nosotras en suavidad, son aún más pequeños y redondos, mueven unas orejas largas imbatibles y poseen ese carácter nervioso y vulnerable que despierta aún más ternura. ¿Qué puede competir con un gatito y salir victorioso? Un conejito.

De manera que me da igual que me llamen lo que me llamen, yo tomo mis precauciones. Desde hace años, intento parecerme lo más posible a un conejo. Hasta tengo la cola truncada. Solo, ya lo sé, me faltan las orejas grandes, pero no ha sido porque no lo haya intentado. A simple vista, cualquiera me confundiría. Así, cuando nos invadan los conejos, podremos abrir la puerta, apareceré yo y diré ¡No queremos conejos! ¡Ya tenemos uno aquí!

gatos

Me dirán que soy una exagerada y que dependo demasiado del amor de mamá, pero en fin: por si acaso, tomemos precauciones. No menospreciemos el inmenso potencial de los conejos. No quiero pensar en lo que hubiera ocurrido, si yo hubiera estado allí, descuidada, con mis cosas de gata, mientras ellos fueran adquiriendo poder. Son enemigos formidables, con sus naricitas y su pequeñez. En esta casa, mientras yo pueda evitarlo, no entrarán conejos. Yo soy la gata-coneja oficial.


Además…

Colores en el suelo
Del cielo
Cosas y cosas

 

|

Comentarios