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Si yo hubiera estado allí

El blog de Espido Freire

Gata Ofelia de Espido Freire

Casa tomada

Ella prefiere quedarse al otro lado, y ya sabemos todos cómo son los humanos: una vez que se les ha metido algo en la cabeza, no hay manera de convencerles de lo contrario. No será porque no hemos intentado convencerla mis hermanas y yo. Cuando mamá sale por la puerta de mayor tamaño de nuestra casa, para encerrarse fuera durante gran parte del día, nosotras la acompañamos y maullamos.

– De verdad, no nos estorbas.

– Mamá, la casa es lo suficientemente grande para las cuatro.

– Pero ¿dónde vas a estar mejor que aquí?

– Quédate, ¿no ves que hace frío fuera?

– ¿Latita?

Pero ella nos mira con pesar, a veces con auténtica lástima, nos acaricia las cabecitas, y se va. Al parecer, debe cumplir con algún deber extraño, y muy a menudo. Si yo hubiera estado allí, desde luego, no me andaría con tantos secretos. Es más, se encierra fuera con llave, como si nosotras tuviéramos el menor interés en abandonar nuestra mullida, cálida y confortable casita, con lo que nos ha costado amueblarla a nuestro gusto, para ir a curiosear qué hay al otro lado de la puerta.

No sabemos qué hace allí. Cuando regresa, a veces muy cansada, nos preguntamos en qué demonios empleará el tiempo. Desde luego, trae en la ropa todo tipo de olores extraños, pero nosotras somos gatas, no perros, y el olfato no es nuestro fuerte. Además, respetamos mucho su privacidad, casi siempre, bueno, a veces, bueno, cuando no nos interesa. A veces regresa con bolsas. Ahí sí nos metemos, claro, porque una cosa es respetar su privacidad y otra no cumplir con nuestro deber de curiosear en todas las cajas y las bolsas y los huecos pequeños del mundo.

Algún día debería sentarme con ella y hablar en serio. Me preocupa las noches que pasa fuera de casa. Al menos, que llame, que avise, que nos diga si está bien o mal, si se queda a dormir o viene a cenar. Aunque no lo parezca, en esta casa hay unas obligaciones; puede que sea una casa tomada por gatas, pero no es una pensión donde los humanos puedan salir y entrar cuando les parezca. Mientras viva bajo mi techo, al menos, cumplirá unas ciertas normas. Faltaría más.


Además…

Estrellas

Cosas poco serias

Pequeños trucos

Un respiro

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