mujerHoy

Sí nos da la vida

El blog de Lea Vélez

Amor de sobra

De un tiempo a esta parte, mi hijo pequeño solo quiere dormir en mi cama. Dice que tiene miedo y si le pido que se vuelva a su cuarto, se echa a llorar. Sus pucheros me desarman siempre, me tiene calada, así que  le dejo quedarse conmigo, pues la cama es grande. Aún así, no puedo evitar pensar en ese ojo crítico de la sociedad, que siempre parece estar por encima de las madres y que es nuestra propia mala conciencia. Hablo de ese pepito grillo que me dice: igual haces mal.

Lo cierto es que me pregunto si esta actitud tan permisiva y cariñosa y consentidora, a la larga, será mala para él. Espero que no, porque no tengo recursos para ponerle coto. Espero que no, a pesar de que la respuesta de la sociedad, en sus mil artículos y consejos online para madres, asegura que estas cosas son nefastas para el correcto desarrollo de las criaturitas. Yo, como siempre voy a la contra, me pregunto si esto será verdad o acaso es otro de tantos clichés.

Así, miro atrás, a mi infancia tierna, buscando respuestas en mi pasado. Me considero una mujer independiente, resuelta, valiente, capaz de bregar con lo peor, que sabe ganarse la vida y todo esto, a pesar de haber tenido unos padres que me abrazaban y me besaban y hacían cualquier cosa por mí.

Fui, hablando claro, la clásica niña mimada. Recuerdo los abrazos de mi madre, las noches y noches metida en su cama, rememoro el cariño infantil que impregnaba la intimidad de mi hogar, los cariños y las bromas, hasta que fui realmente mayor. Yo exprimí mi infancia al máximo, viviendo de mis padres, de sus riquezas espirituales y de su protección hasta bien entrada la veintena, y creo firmemente que no hay nada de malo en ello.

Aún así, ya digo, me siento criticada por la opinión reinante que dice que hay que ser duro con los hijos, enseñarlos a ser independientes. Bueno, yo creo que el amor y la protección no están reñidos con las enseñanzas, con ayudarlos a madurar en el ámbito que realmente importa: el intelectual. Yo creo que cada niño es un mundo de experiencias y que unos hijos que han visto morir a su padre seguramente no se conviertan en alfeñiques porque yo no sea capaz de soltarles la mano y siga siendo de las pocas madres que entran hasta el patio del colegio a abrazarlos y besarlos delante de sus amigos cada mañana.

Creo firmemente que la independencia futura tiene más que ver con el ejemplo y la libertad de pensamiento, con enseñarlos a investigar, preguntar y razonar, que con la escasez de abrazos o con la frugalidad del calor corporal.


Además…

Insomnio infantil: por qué algunos niños no duermen bien
Aprende a dormir bien
Insomnio: los alimentos para dormir bien y los que quitan el sueño

|

Comentarios

Horóscopo diario: Signos del Zodiaco, Signos de los Famosos.
Del 24 de agosto al 23 de septiembre