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El blog de Inés Sáinz

Madeira, ¡que hermosa eres!

Madeira, la isla amable

Lo de amable no lo digo precisamente por su complicada orografía… Madeira cuenta con unas impresionantes levadas y una red de acueductos que cruzan la isla, cuya misión es distribuir el agua a lo largo de 2.000 km y que están a la espera de ser reconocidas como patrimonio de la UNESCO. Además presume de tener el segundo acantilado más grande del mundo, 580 metros que se levantan en Cabo Girão. Tampoco lo digo por su aeropuerto, que es de todo menos amable 😖 Cuando vas llegando se te ponen los pelos de punta. ¿¿En esos pocos metros va a aterrizar el avión y con este vendaval?? Pues sí, aterrizan y despegan sin descanso. Los taxis tampoco son amables, al menos hacia el bolsillo. Es lo más caro de la isla con diferencia, por lo que yo os recomiendo contratar transfers con las agencias turísticas, que es mucho más barato.

Una vez descartados los detalles que no me gustaron, puedo decir que fue un auténtico placer visitar Madeira. La isla es preciosa y su gente maravillosa, tan encantadores que les darías un abrazo cada vez que les preguntas o les pides algo (por cierto tienen unos ojos preciosos). Es una isla sin mosquitos, según mi teoría bloguista gracias a las lagartijas XXL que te encuentras a cada paso, y con una temperatura súper agradable durante el día y la noche. Con el portuñol, además, te entiendes con ellos a la perfección.

Toda una bella experiencia... ¡Madeira!

Cuando elegimos destino para esta semana de relax sin niños yo ya tenía claro que iba a intentar evitar la playa y el consecuente envejecimiento a toda costa. Madeira es perfecto para esto, porque el plan de playa en una isla volcánica es por lo menos complicado… A nosotros nos atraían más sus rutas de senderismo a lo largo y ancho de las famosas levadas. Por supuesto el buen novio no paró de dar la turra hasta que consiguió arrastrarme por una ruta de 16 km. Si lo llego a saber hubiera elegido envejecimiento panza arriba en la playa con ruina económica en Marbella 😎😎😎

Si queréis hacer este plan de senderismo tenéis tres opciones: guía privado por unos 190 €; tour con turistas variados por unos 30 €/pax o a vuestro libre albedrío cogiendo transporte público y dejándoos caer por alguna de las rutas perfectamente marcadas. Nosotros tiramos por la calle del medio. Nos sumamos a un tour organizado por Madeira Happy Tours de 12 pax, entre los que estábamos 7 vikingos, 2 brasileños, 1 francesa y nosotros 2 bilbaínos de pro. Nuestro guía Hugo, como no podía ser de otra forma, tenía unos ojos preciosos y era encantador. Mira que explicó bien lo de mind your head” Pues nada, el vikingo adolescente que no paraba de peinarse se metió un piñazo contra un árbol digno de Jaja show, y a partir de entonces se agarró un cabreo de colores e iba rompiendo cada rama que tenía a mano. Llega a ser mi Mate y se gana tres collejas: una por peinarse en lugar de prestar atención, otra por cabrearse y otra por romper árboles prehistóricos. Mala me estaba poniendo…

Madeira infinita

En fin, que el tema del senderismo no fue nada amable con mis gemelos, pero al final compensó el esfuerzo.

Como dice el buen novio, la cabra tira al monte y yo soy muy de monte. Me pareció un planazo, aprendimos, disfrutamos como enanos y le vacilé un rato largo con aquello de que si en la isla crecía de todo, lo mismo era por la cantidad de minerales que tenía el agua. Y como ya le clarea el euro, le bauticé un poco la coronilla a ver si se reanimaba el tema 😂😂😂

Amabilidad también son los planes que ofrece para todo tipo de turistas: jubilados, familias, enamorados, grupos de amigos… Lo que queráis, lo encontráis, porque es una isla muy interesante. Y verde, verde verde muy verde. Al menos lo era, ahora no sé cómo se habrá quedado. Justo dos días después de dejar la isla comenzó el terrible incendio que asoló la ciudad de Funchal durante días 😢 Mi más sentido pésame a una isla que es un anárquico paraíso vegetal, con especies endémicas de la época de los dinosaurios.

Todo un paraíso natural

Dejando la tristeza a un lado, Madeira también es una isla amable con el bolsillo. Comer y turistear es de lo más económico. Nosotros comimos por un mínimo de 15 €/pax y un máximo de 30 €/pax, y eso ya en plan homenaje en un japonés, que normalmente de baratos no tienen nada. La gastronomía madeirense nos encantó, especialmente la cerveza local Coral, que está para beberse una detrás de otra. Por supuesto el plato fuerte es el pescado fresco, con especies de cuyo nombre soy incapaz de acordarme, y el marisco, a destacar una langosta local de color azulado y las lapas, muy típicas de allí cocinadas con su buena cantidad de mantequilla y ajo. Todo acompañado de mucha verdura, y poniendo la nota de color las frutas exóticas como el maracuyá, la banana o el tamarillo.

Cuánto me acordé de mi Mary y de su tratamiento con la doctora Vidales en Nutrimedic… Porque sólo con verlas hubieran sentenciado a muerte un par de comidas típicas: el bolo do caco, un pan que sirven caliente con mantequilla y ajo; y el milho, una masa de maíz frita que utilizan como guarnición en los platos.

Para comer, os indico los sitios que más me gustaron y que podéis chequear en TripAdvisor:

Villa do Peixe, para comer pescado del día situado en Câmara de Lobos. Kyoto, un japonés en Funchal donde nos rechifló el mix de sushi y sashimi. Atlantic, uno en el que entramos muertos de hambre y a lo loco, y resultó toda una sorpresa con una terraza mirando al mar y una cocina exquisita. Y por supuesto Quinta da Casa Branca, el hotel reprecioso donde descansamos y cargamos pilas para afrontar la vuelta.

En cuanto al hotel, Quinta da Casa Branca, realmente merece un post aparte. Pero os adelanto que fue un chollo de último momento en Trivago que resultó ser todo un lujo. En Portugal todo edificio denominado Quinta ya significa que me va a enamorar, en este caso con el plus de un jardín botánico impresionante… La semana que viene os detallo más 😜

¡Hasta la próxima Madeira!

Y no te pierdas… ¡Otras de mis aventuras!

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