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El blog de Inés Sáinz

Quinta da Casa Branca, un lujo

Quinta da Casa Branca, un lujo para los sentidos

Como os comentaba en el post de la semana pasada, el hotel que elegimos en Madeira merecía su buena descripción aparte, ya que en mi ranking personal de hoteles el Quinta da Casa Branca se ha colocado sin duda entre los cinco primeros. Y debo decir que casi todos los demás son de Lujo o Gran Lujo, obviamente no por mi presupuesto bloguista, sino por elección de las marcas premium para las que he trabajado. Quinta da Casa Branca no tiene nada que envidiarle al OverWaters en Polinesia ni Cala di Volpe en Cerdeña ni el Carlton en Niza ni Le Maurice en París; que para eso es miembro de Small Luxury Hotels of the World, ahí es 😉

Este lugar de ensueño me enamoró por varios motivos:

1. Porque la relación calidad precio es excelente. Para que os hagáis una idea, en España hay hoteles de 4 estrellas que cobran su mismo precio por habitación, sin ser precisamente hoteles boutique.

2. Porque la amabilidad de todo el equipo era extrema, como no podía ser de otra forma. El día que me dio el ataque bloguista los volví a todos locos Al pobre João Pedro, mi camarero favorito, y a Cristina, la manager del hotel, los freí a preguntas que ellos respondías con santa paciencia y una gran sonrisa. Además con ellos mejoré sustancialmente mi portuñol, idioma imprescindible cuando Portugal se convierte en uno de tus destinos favoritos.

3. Porque era una maravilla, sin más.

¡Que lugar!

Su edificio avant garde es el primer hotel Design construido en Madeira. Se ubica a 20 minutos a pie de La Marina, en el corazón de un jardín botánico colorido y exuberante de 1,2 hectáreas, que aloja una colección de 280 obras de la naturaleza. Uno de los árboles más espectaculares es el African Tuliptree, o árbol de fuego, y el que más llamó mi atención fue la Baloneira, con sus flores en forma de globos.

Sus 43 habitaciones se encuentran distribuidas en una construcción contemporánea inspirada en el carácter volcánico de la isla, rompiendo totalmente con la arquitectura de las Quintas tradicionales. El objetivo fue integrarlo armónicamente dentro del jardín y de la Casa Principal sin desaprovechar las maravillosas vistas al mar.

Un hotel que era una absoluta delicia

La zona wellness, pequeñita y sin pretensiones, no estaba muy aprovechada por los clientes. Aque el buen novio y yo nos hicimos fuertes y le dedicábamos sus buenas horas de ejercicio cada día, buena opción para luego no tener remordimientos mientras nos poníamos ciegos a bolo do caco. Estaba compuesto por un gimnasio con máquinas Technogym (que me trajeron bonitos recuerdos del aterrizaje de esta marca en España, ya que tanto Mery como yo nos ocupamos de su comunicación durante nuestros años en Area Comunicación Global), un jacuzzi, sauna, turco y sala de masajes con una terapeuta que solo transmitía paz, relax y buen rollo. Claro, así me volvían las ansias de abrazar cada vez que terminaba un masaje ☺️

La piscina la verdad es que podría ser la de cualquier ricachón con buen gusto (especie en extinción, por cierto), pequeña y acogedora. Rodeada por los cuatro costados de buganvilllas de todos los colores que daban su buena sombra, con lo que yo estaba feliz a cubierto de los rayos del sol. Tenían otra piscina solo para adultos, pero a nosotros no nos importaba compartir espacio y ver disfrutar a los pequeñajos en el agua, siempre a una agradable temperatura de 25 grados. Sería que en el fondo echábamos algo de menos a nuestras pequeñas fieras

¡Todo un oasis de paz!

Lo mejor, como suele pasar en los hoteles de este estilo, es el desayuno, sobre todo si tenías suerte y podías pillar sitio en la terraza con vistas al jardín. Sin ser un buffet exagerado, tenía de todo: una variedad de frutas con las que empezar un desayuno saludable, al estilo Nutrimedic, que era la alegría gastronómica del día: maracuyá banana,tamarillo, piña, mango, fresas, papaya, uvas, cerezas, kiwi… La fiesta de la fruta. Más peligrosas eran otras zonas como la de panes, los minicroissants, quesos, tapenade, embutidos… 😋 Yo me portaba bastante bien y me centraba en la fruta, un poco de pan y una chinesa (nuestro relaxing café con leche en condiciones), pensando en comida cena, donde la cosa siempre se nos iba de las manos.

Con todo esto, solo me queda decir muito obrigada a todo el equipo por su santa paciencia. Ya estoy contando los días para encontrar de nuevo una buena oferta en Trivago y escaparme con el pequeño Mateo, que por mucho que me empeñe en encontrar tiempo para mí y descansar de la crianza, como cualquier malamadre’, mi chico me tiene robado el corazón y le echo de menos cada minuto 😍

Ya estoy deseando volver...

¡No te cortes de visitar mis anteriores post!

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