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El blog de Inés Sáinz

Toca hablar de las invitaciones

Muerte por eventos (Parte IV: Invitaciones)

Arriba llevo vestido de Fay, bolso de COS, reloj de Le Rhöne y anillo & Other Stories. Foto: Tu Guía de la Moda.

 

Por fin, y a petición del personal, ¡retomamos la sección Muerte por eventos! 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

Esta vez nos centraremos en las invitaciones, todo un mundo de fantasía y color que ha vuelto a mi mente esta semana, donde voy a morir social y literalmente hablando. Tengo evento todos los días en todos los formatos posibles: entrega de premios, subasta benéfica para la Fundación Pequeño Deseo,  cóctel after-work en PERODRI (donde babearé con todas las joyas de mi amiga Susana, a la que adoro) y por último el jueves fiesta de Halloween. Y todo esto justo en plena organización de un proyectazo en el que estoy metida hasta el pescuezo y que se lanza en breve. No os quiero desvelar mucho más por el momento, ya la semana que viene os lo cuento todo, ¡si he sobrevivido a tanto evento!

Muchos pueden preguntarse que qué hay de especial en las invitaciones. ¡Pues muchas cosas! Las invitaciones son la carta de presentación de tu evento. Con lo que tiene que quedar claro el formato del mismo, si es cena, cóctel, fiesta, apertura, desfile, aniversario… Lo normal es que ponga la fecha, la hora, una dirección y un dress code. Y aquí es donde entra en juego la parte divertida a analizar, porque al menos yo en estos años he visto de todo. Faltas de ortografía, datos incompletos, diseños imposibles… Ahora es fácil porque en digital cambias lo que sea en el último minuto y arreando, pero imaginad el drama de haber impreso 500 invitaciones con algún error que descubres justo cuando acaba de llevárselas a reparto la mensajería… y ya no hay tiempo de corregir. ¡Inesada!

Ejemplos del arte manual de José María Passalaqua

Ejemplos del arte manual de José María Passalaqua

 

En los años dorados del mundo del lujo y la moda, cualquier invitación que no te llegara por mensajero y caligrafiada a mano por el gran José María Passalacqua iba directamente a la basura. Y no era yo la que las tiraba, que las tengo bien archivaditas como preciada colección, sino los invitados a los que tenía que convocar desde alguna de las marcas para las que trabajaba, ya que era muy alto el nivel de excelencia al que estaban acostumbrados.

La parte de descripción del dress code para mí es la parte más interesante de una invitación, y también la que más me desespera cuando no queda claro si es de largo, corto, informal, de pie, sentado… Es típico además que las marcas te hagan partícipe de su color corporativo y pidan a sus invitados un toque de color X en la vestimenta, yo no sé si por divertirnos o por complicarnos la existencia a la hora de seleccionar look triunfal.

Fragmento de una de las invitaciones temáticas de la semana.

Fragmento de una de las invitaciones temáticas de la semana.

 

Ese es realmente mi problema, buscar y decidir qué me pongo y cómo. Lo reconozco, es lo que más me aburre del mundo mundial, y siempre necesito ayuda externa aunque sea para aprobación y confirmación de que todo está correcto. Hasta ahora me he apañado como he podido, y claro, me he visto saliendo por la puerta con prendas arrugadas, brillos en la cara y muy mal de pelo. Y ¡hala! A posar con las súper modelos y actrices preciosas de este país, todas ellas impecables claro. Afortunadamente, ahora cuento con dos nuevas personas en mi vida que me facilitan mucho las cosas en este sentido: Marta y Esther, quedaos con esos nombres… 😜

Porque mis amigas… No es que no ayuden en esos momentos de caos, ¡es que son la peor parte! Desde el amor y la fidelidad, pero son terribles. Son las primeras en recibir siempre la invitación, y luego son las primeras que se la pasan por el arco del triunfo😒 Me conocen y saben que cuando el evento lo organizo yo hay unas horas previas en las que estoy liada en pleno montaje. Si no lo organizo yo, también saben los ‘estreses’ que me agarro una hora antes del evento con el tema pelos, maquillaje y estilismo. Vamos, que antes de un evento no estoy para nadie, pero ellas me vienen TOOOODAS con el mismo bucle de siempre:

– Inés ¿dónde era el evento?
– Mira la invitación…
– No la tengo, ¿me la mandas otra vez?

Se la mando y al rato…

– Pero no pone la dirección
– Miiiiraaaa bien, que sí la pone…
– Ah, sí, pero… ¿Eso dónde está?
😤😠😑🔫

…Y por supuesto, la pregunta que más odio:

– ¿Cómo hay que ir vestida?

💣 La cara que se me pone no hay emoticono que la describa… 😂 😂 😂 😂

Con amigos, mucho mejor

Asistencia con amigos

 

Y no os perdáis los anteriores posts de mi serie Muerte por eventos 😛

– Muerte por eventos (Parte I: Asistir)

– Muerte por eventos (Parte II: Organizar)

– Muerte por eventos (Parte III: Open Days)

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