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Patry Fit Style

El blog de Patricia Montero

¡Nuestro primera foto con Lis!

Mi parto: El viaje más emocionante de nuestras vidas

Bueno y después de una semana con ‘manual durante el embarazo’ y ‘posparto’ y por petición de muchos de vosotros, desde hace meses, y para celebrar que esta semana nuestra peque cumple 6 meses, llega el post de Mi Parto 😀

Un post muy especial, escrito no sólo desde mi experiencia, sino desde el punto de vista de Álex, que puede contar más objetivamente todo y cada uno de los pasos de ese día tan especial para nosotros.

El padre ocupa un lugar importantísimo ese día, y es muy necesario que esté con vosotras apoyándoos y viviendo esos momentos a vuestro lado. Han cambiado mucho las cosas desde cuando nuestros abuelos o padres fueros papás. Cada vez se le da más importancia a la figura del padre, haciéndole participe durante todo el proceso del parto.

Para mí fue un apoyo ÚNICO y ahora no lo imagino sin él. Estaba ‘tranquilo’ (o al menos lo parecía) 😀 y me transmitió serenidad, paciencia, seguridad, ánimos y fuerza; todo lo que en esos momentos necesitaba. Sin duda fue el mejor apoyo.

Una anécdota divertida semanas antes de dar a luz fue que Álex soñó que se lo perdía, que daba a luz sin él porque estaba rodando y yo decidí hacerlo sola. No os podéis imaginar el disgusto con el que despertó 😀 Sin duda, sería el día más importante de nuestras vidas y por nada del mundo se lo quería perder.

Las manitas de Lis

Di a luz el 26 de Agosto, en la semana 38. Llevaba 1 semana con contracciones muy fuertes y todo apuntaba a que Lis se adelantaría. Por estas fuertes contracciones, por el peso que ya tenía Lis a dos semanas de salir de cuentas y porque tenía una lumbalgia que casi no podía caminar, porque la peque estaba súper encajada en mi pelvis, nuestra ginecóloga nos recomendó inducir el parto.

Pero el día que estaba prevista la inducción, me puse de parto prácticamente sola y a mi llegada al hospital ya estaba dilatada de 1 cm.

Tenía mucho miedo a no saber cuando me pondría de parto, si lo notaría o no, si recordaría las respiraciones… Pues bien, ¡os enteráis y mucho! 😀 Las contracciones duelen a rabiar, empieza siendo un dolor de regla multiplicado por 20 y cada vez va aumentado hasta tal punto que no sé relacionarlo con nada, porque no he tenido nunca un dolor similar…

 

Álex lo cuenta así…

“Llegamos al hospital haciendo ver que estábamos tranquilos e intentando aparentar total normalidad, pero todos sabemos que es mentira… Estábamos como en nuestro primer día de cole multiplicado por un millón.

Al ser agosto parece que hasta las embarazadas estaban de vacaciones, la planta era casi por completo nuestra y todo anunciaba que iba a ser un día precioso.

Y, como en casa, empezamos a hinchar el ‘fitball’, deshacer maletas, abrimos de parar en par las ventanas, pusimos música, todo… Para que no faltase de nada. Era momento ya de ponerse manos a la obra.

Esperando en la habitación con la fitball

 

Al rato, llegó Abi, nuestra matrona. No había momento en que no transmitiera calma, seguridad, confianza, y eso era lo único que necesitábamos en ese momento. No podía evitar mirar a Patry para ver como iba reaccionado con todo, y su sonrisa constante no hacia otra cosa que darme pistas de que todo iba a salir bien.

Lo primero fue hacerle un tacto para ver en que momento estábamos. No habíamos dilatado mucho, pero todo indicaba que ya habíamos empezado el camino y que todo era cuestión de esperar y ‘trabajar’.

Después de una pequeña dosis de oxitocina, tocaba caminar, caminar y caminar. Así que nos instalamos en el jardín con pelota de fitball incluida.

El día tan bueno que nos regaló agosto dio para caminar horas. Las contracciones iban viniendo puntualmente y como habíamos aprendido íbamos aplicando las respiraciones para cada tipo de contracción, entre una y otra, recordábamos viejas anécdotas que nos hacían reír y hasta ‘disfrutar’ de los momentos de más dolor.

No me lo podía creer, lo que yo me había imaginado como una pesadilla, estaba siendo el día más bonito de mi vida, y la conexión que teníamos Patry y yo era insuperable. Caminar- fitball, fitball-caminar hasta que después de horas, 5 si mal no recuerdo, estábamos dilatados de 5 cm.

Patry seguía aguantando como una campeona, pero sufriendo un dolor ‘límite’. La matrona le aconsejó que sería el momento perfecto para poner la epidural, aguantar el dolor por aguantar, ya no tenía sentido.

Largos paseos antes de dar a luz

Habíamos superado la primera parte del partido, pero todavía quedaba mucho por hacer. Llegó el anestesista para inyectarle la epidural como quien fuera al mercado a comprar un poco de verdura 😀 y empezó a preparar la espalda de Patry.

Inyección va, inyección viene, y venga a entrar tubito en la espalda. Lo que yo sentía era una mezcla de fascinación por el trabajo y, por otra parte, pensaba… “¿por qué no habré salido cuando estaba a tiempo?” pero ahí estaba, viendo como Patry aguantaba con una sonrisa todo lo que estaba pasando, ¡menuda guerrera está hecha!

Al cabo de un rato, nos dimos cuenta de que algo no andaba bien, la anestesia le había hecho efecto solo en una pierna, el dolor seguía cada vez más intenso, yo diría insoportable, pero en una sola pierna. Inyectaron más epidural para ver si acababa haciendo efecto, pero más se le iba durmiendo el lado que no tocaba. Por lo visto no es tan fácil poner una epidural, así que llegó el segundo anestesista. Este, a diferencia del primero, andaba algo más concentrado en su faena y no parecía estar comprando un kilo de tomates.

Para alivio de Patry y también mío, todo empezó a hacer el efecto que tocaba. Ya solo quedaba estar lo más relajados posible, para estar preparados y descansados para el gran momento: el empujón final. Tan relajados estábamos que una pequeña siesta cayó. Fueron pasando las horas y sin darnos  cuenta, ya había llegado el momento de ir a quirófano, Patry ya estaba dilatada de 10 cm. La tercera parte del partido estaba empezando y ahora si que había llegado el momento decisivo y teníamos que darlo todo. Después de recorrer medio hospital en camilla, llegamos al paritorio. Me hicieron esperar 5 minutos fuera, mientras me iba poniendo todo el atuendo. Esos 5 minutos parecían no terminar nunca hasta que… “¡Ya puedes pasar!”

Tenía el cuerpo tenso como una piedra y era imposible disimular los nervios pero eso si, con una buena sonrisa iba repitiendo las frases que ya había memorizado días antes: “muy bien cariño”, “está todo perfecto”, “ya verás que será solo un momento”… le daba la vuelta al ‘cassette’ y vuelta a empezar. Pensar que en nada íbamos a conocer a nuestra niña me hacía animar más y más a Patry para que empujara fuerte… ¡vamos que tu puedes!

Todo iba bien, Patry empujaba de maravilla, pero parecía que Lis aún no quería salir. La matrona se ponía encima de la tripa y venga a empujar…, pero nada, no quería salir. En una de esas la ginecóloga dice: “Creo que tendremos que cortar un poquito (episiotomía) para sacarla”. Y Patry: “¡Corta lo que quieras pero saca a Lis yaaaaaaaaaaa!” 😀 Los médicos me dijeron que me acercara, y ahí estaba ella, asomando con su pelito precioso. Ahora si que si, íbamos a conocer a nuestra pequeña. Un último empujón, y…. ¡Voilà!

¡Álex es papi!

 

Por fin, Patry la tenía entre sus brazos y, ya se le había puesto cara de mamá. Nos la quitaron un segundo para limpiarla y decirnos que habíamos tenido un bichito de 3 kg 360 g. No parábamos de mirarnos casi sin creer lo que estábamos viviendo, ni uno ni el otro podíamos dejar de llorar. Tan bien lo estábamos pasando que Patry me dice, “saca la cámara y haz unas fotos”. Y así fue como Lis tuvo su primer ‘selfie’, algo marciano si, pero no lo pudimos evitar.”

 

Patry al habla de nuevo…

 

Ese momento fue el más bonito de mi vida. Nunca olvidaré el momento en el que me la pusieron encima, ¡inexplicable!

Añadir a la experiencia que cuenta Álex, que cuando me llevaron a paritorio, la epidural casi se me había pasado y eso me permitió sentir. Pude empujar y notar las contracciones. El dolor del parto es el más bonito que he tenido nunca y cuando te ponen a tu bebé encima desaparece y se olvida. Sin duda, todo esfuerzo tiene su recompensa. Tanto fue así, que mis palabras una vez tenía a mi pequeña en brazos fueron: “volvería a pasar por esto, ahora mismo” :-)

La familia con Lis

 

La llegada a la habitación fue muy especial. Allí estaban los abuelos y la tía de Lis esperando y sus caras eran un poema, llorando emocionados. Lis ha sido un regalo para toda la familia.

Los primeros días en el hospital fueron maravillosos, la peque dormía cada noche con nosotros en la habitación. En esos días las enfermeras me guiaban para conseguir una buena técnica de lactancia y me informaban de cada duda que tenía, ¡no paraba de preguntar! 😀 Lis se enganchó a mi pecho de maravilla y no tuve problemas con el pecho.

Está claro que cada mujer es un mundo y no todos los casos son iguales. Soy consciente de la suerte que tuvimos con nuestra experiencia, que quitando el ‘tema epidural’ fue, perfecta.

Ahora, casi 6 meses después de aquel maravilloso 26 de agosto, lo recuerdo como una experiencia única, indescriptible y muy especial que sin duda, repetiría hoy mismo. Y que por supuesto recomiendo a todo el mundo. No existen palabras para describir la felicidad que se siente :-)

¡Gracias por todo!

Quiero aprovechar para agradecer a todos los medios que estaban a nuestra salida del hospital por el respeto con el que disparaban y preguntaban. Y por supuesto a todas las personas que conociéndonos o no, nos mostrastéis vuestro cariño por las redes sociales. Me encantaría responderos a todos, ¡pero es imposible!

Que tengáis una bonita semana. Nos vemos el jueves con nuevo post,

 

Mil besos

Patry

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