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El blog de Stefanie Milla

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Exfoliación en seco, ¿la conoces?

Buena, bonita y barata. Muchas ventajas como para no dedicarle un rato.

Sale muy bien de precio. Es fácil. Es incluso rápida. Y encima, es eficaz. ¿Qué más se puede pedir a la exfoliación en seco? Es más: si queremos darle un puntito de postureo, hasta podemos usar el anglicismo de turno, de los abundan en belleza: bodybrushing. Es decir, cepillado del cuerpo. Ahora que hemos dicho tantas cosas buenas de este tipo de exfoliación habrá que pasar a explicarla, ¿no?

El sistema no puede ser más fácil: se toma un guante de crin, de lufa o de cualquier material que raspe y se masajea con él el cuerpo comenzando por los tobillos y acabando en los brazos. En esta ocasión, el orden de los factores sí altera el producto: se debe comenzar siempre por los pies e ir ascendiendo hacia el pecho hasta acabar en los brazos. Y es que así, ya puestos a frotar y restregar, vamos a sacarle doble beneficio y, además de suavizar la piel, aprovechamos para estimular la circulación, algo que se debe hacer siempre en dirección al corazón. Es decir, de tobillos hacia ingles y de muñecas hacia hombros. En el abdomen se puede hacer un ligero cambio de dirección y realizarlo en movimientos circulares alrededor del ombligo, que ayuda también a la movilidad intestinal (eso sí, milagritos no pidan, que de eso gastaremos poco en el blog. Más que nada, porque en cosmética no se dan…).

exfoliantes

¿Cuáles son las ventajas sobre la exfoliación tradicional, realizada con un producto cosmético? Es más barata: un guante de crin ronda un precio de 5 a 10 euros, y dura una eternidad. Es más rápida: al hacerse sobre la piel seca, no lleva demasiado tiempo. Es más ecológica: al reducir el tiempo en la ducha y no necesitar aclarado, permite ahorrar agua. Es más segura: al no dejar residuos grasos en el baño, evita resbalones traicioneros.

¿Los inconvenientes? Nos perdemos el delicioso olor de muchísimos exfoliantes, que son un auténtico placer. Y además, este sistema en seco no hidrata, como hacen algunos peelings corporales que llevan aceites en su base. Por eso, requiere embadurnarse bien a gusto tras la ducha, para aprovechar que la piel está más receptiva.

Eso sí: este sistema no se llama “bodybrushing” por casualidad: está pensado para el body, y nada más que para el body. Es decir, el cuerpo. Nada de pasarse el guante de lufa, ni de crin, ni nada que se le parezca por la cara: entre eso y frotarse el cutis con un estropajo Nanas, hay poca diferencia. La cara, por dura que se tenga, es un área delicada y como tal ha de tratarse. En otro post les daremos más detalles sobre el cómo, cuándo y forma de la exfoliación facial. Pero eso, en otra ocasión.


Además…

Un manifiesto para no alabar (y menos criticar) la edad que aparentamos
Agradecida y emocionada, solamente puedo decir…

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