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El blog de Stefanie Milla

Las 4 claves para sacarle el máximo partido a tu base de maquillaje

Un buen fondo no es barato: por eso queremos que dure, dure y dure, como el conejito de Duracell. El secreto es elegir la base que de verdad nos va bien y luego saber cómo aplicarla para sacarle provecho.

Ya lo avisé: en este blog me gustaría no sólo presentar novedades y cosas chulas, sino también compartir algunos secretillos para sacarle más rendimiento a nuestras chuches cosméticas. Y entre ellas se encuentra sin duda una base de maquillaje. Porque una base que nos vaya bien es un placer: hace la piel más bonita, nos da buena cara, nos quita años… Pero encontrarla no es fácil, y las buenas no es que sean baratas, así que, ¡vamos a exprimir hasta la última gota de producto!

1. Imprescindible probarla antes. Sea pedírsela prestada a una amiga, disponer de una muestra, tener un tubito con un poco de producto para llevar a casa desde la perfumería… La única forma de saber si una base nos va realmente bien es usarla al menos dos o tres días seguidos y ser mala, muy, muy mala, ¡y muy exigente y quisquillosa! a la hora de juzgarla e inspeccionarla, sometiéndola al mismo escrutinio que si fuéramos un inspector de Hacienda mirando las cuentas de un futbolista.

2. Un estudio a fondo. Probar una base no se limita a aplicarla y listo. Debemos ver cómo nos queda esa base recién aplicada (pero eso es como la primera visita a los suegros, todas se portan más o menos bien); ver cómo va al cabo de un par de horas, luego a mediodía, por la tarde… Y mirar, a ser posible con un espejo de aumento, cómo se porta. Y a plena luz. Cuanto más luz, mejor. Ver si se cuartea, si se queda a manchas o desaparece de forma uniforme, si nos saca brillos… Porque generalmente, nosotras sólo la vemos recién aplicada – pero quienes nos rodean ven como nos queda todo el día. Así que antes de comprometernos con una fórmula, más vale ver cómo se porta a lo largo de todo el día.

3. Aplicar poco producto. Cuidar la piel tiene muchos beneficios. Y uno de ellos es que permite ahorrar en maquillaje, pues bastará poco producto, aplicado sólo en las áreas que requieren un poquito más de cobertura para conseguir esa magia que hace la base: unificar, matizar y mejorar. En general, basta un poco de maquillaje en torno a la nariz, las aletas, y quizás en torno a la boca y, desde ahí, extender y repartir.

4. Escoger el instrumento de aplicación. Este punto nos va a dar para varios posts más, pero en general recomiendo tirar de dedos y evitar aplicar la base directamente en una esponja, pues ésta nos roba gran parte del producto. Un buen truco es taponar la boca del frasco con el dedo e ir extendiendo sobre la piel únicamente lo que queda en la yema, poco a poco. Esto permite aplicar la cantidad justa y graduar la intensidad. En caso de que la base venga en tubo, conviene tener a mano un tarrito de viaje (de los que venden en packs para el avión) y, en caso de que salga demasiado producto, guardarlo allí para no desperdiciarlo.


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