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El blog de Stefanie Milla

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Glass skin: mi experimento para conseguir piel de cristal

Durante dos semanas, seguí la rutina de belleza coreana necesaria para conseguir la llamada “glass skin”, para una piel tan hidratada que parece de cristal.

Con K. De Korea. Así se escriben las últimas tendencias en belleza, porque el país asiático se ha convertido en uno de los grandes impulsores de la cosmética. Y desde allí ha llegado una de esas últimas modas: la llamada glass skin o piel de cristal, bautizada así por el aspecto transparente, traslúcido y brillante que se supone que ha de adquirir la piel perfecta.

El secreto de esa piel impecable parece ser que se consigue hidratando múltiples veces con productos ligeros que permitan suponer capa sobre capa hasta conseguir un cutis jugoso, terso y… pues eso, como el cristal.

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Aprovechando los pasados días navideños, y el hecho de que el ritmo de trabajo se ralentiza, decidí darle un tiento a la tendencia y probarlo. ¿Sería capaz de seguir una rutina compuesta por al menos xx productos? Bueno, al menos lo iba a intentar.

Primero, la doble limpieza: bálsamo + jabón dermatológico. Luego, tónico. Ya puestos, usé dos: el Tónico Exfoliante Nº 2 de Clinique en todo el rostro y un toque extra del tónico de caléndula de Kiehl’s en la nariz y la barbilla, donde mis poros tienden a crecer como la lorza en Navidad…

Después, una esencia. En este caso tiré de una de mis favoritas, la poco conocida esencia Biological Fermento Panacea de la marca Suiskin, y que hasta usa mi hija, generalmente aversa a eso de hidratarse (a pesar de lo bien que le viene…).

Dejaba pasar un rato y luego tocaba sérum. Que había de ser, cómo no, hidratante. En este caso, tiré de uno que llevo usando de forma intermitente desde hace dos meses con buenos resultados, el sérum Hydrance Intense de Avène.

De nuevo, tocaba dejar pasar un rato. (La pobre piel necesita también un reposo para absorber tanta crema…). Luego, tocaba hidratación de nuevo. En este caso, con el aceite Huile en Eau Abeille Royale de Guerlain, otro de mis must de este invierno. Y, una vez más, a dejar pasar un rato…

Finalmente, le tocaba a la crema. En este momento estoy usando Baume En Eau a la rosa negra de Sisley, curiosamente también mucho más ligera de lo que se podría pensar para ser un bálsamo, pues tiene también una agradable textura acuosa.

¿El resultado? Sinceramente, no lo puedo negar, la piel se veía estupenda. Muy jugosa, fresca y bastante luminosa. Pero… ¿es un sistema recomendable a cualquiera? No estoy tan segura.

En primer lugar, requiere tiempo. Aunque lógicamente una no se queda mirando al techo entre aplicación y aplicación de producto, sino que se va haciendo un café, peinando o viendo dos temporadas enteras de cualquier serie, la cosa lleva un ratito, más aún pensando que la idea es hacerlo mañana y noche. (Ya les digo que aproveche las vacaciones…).

En segundo lugar, el ritual sale por un pico. Incluso usando productos más económicos de los aquí listados, sumar sérum + sérum + crema se nota en la factura final, aunque baste con poca cantidad de producto.

Finalmente, si bien la piel queda estupenda, es un protocolo más adecuado para pieles jóvenes. Si, como en el caso de aquí la que escribe, ya se tienen varios añitos y las consiguientes señales en la piel, hace falta incorporar productos más específicos, como un sérum de vitamina C para igualar el tono y controlar las manchas o un retinol para la noche, para compensar esas locuras solares de los años 80 y 90.

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¿Mi resumen particular? Si no se es una chica joven sin más preocupación cutánea que la hidratación, con bastante tiempo y un presupuesto más o menos desahogado, vale…

Si, como es mi caso, no se dan esas condiciones, prefiero hacer un mix… Definitivamente:

1. Me quedo con la doble limpieza para las noches en que estoy maquillada: si no, con una única limpieza, me basta.

2. También me quedo con el uso de la Esencia: es de esos productos cuyos resultados se notan – y para bien, y al que habré de volver en más ocasiones.

3.  Finalmente, el combo sérum & crema funciona también, pero a estas alturas del partido no han de ser necesariamente sólo hidratantes: mi piel agradece algún activo dermatológico más cañero y anti-edad, sobre todo por la noche.

Eso sí: no prometo poder ser así de exhaustiva el resto del año, ¡no sé si me da la vida para tanto!


Además…

¡A tirar sin compasión!
Mi único propósito para el nuevo año
¿Alguna copa de más? Tu piel también lo paga

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