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El blog de Stefanie Milla

Mitos sobre la hidratación.

Cinco falsos mitos sobre hidratación de los que te te tienes que olvidar

Usar crema hidratante es uno de los gestos de belleza esenciales para una buena piel. Pero incluso este paso básico a menudo está rodeado de falsas creencias y mitos de la abuela que queremos desmontar. Estos son los detalles que te conviene conocer para sacarle el máximo partido.

1. Lo mejor que puedes hacer para hidratar la piel es beber mucha aguaNo queremos ser aguafiestas, pero… si bien mantener una buena tasa de hidratación corporal es vital para prácticamente todas las funciones del organismo, no significa necesariamente que esa agua llegue a la superficie cutánea y cubra sus necesidades.

En resumen: beber agua es esencial, pero no suficiente: para una tez jugosa, nada como una crema adecuada a tu tipo de piel.

2. Tienes que cambiar de crema porque la piel se acostumbra. No. No. No. Y no. (Vamos, ¡que no!). Pero… entonces… ¿Por qué a veces parece que nuestra crema de siempre ya no nos va bien? Porque la piel cambia tanto por factores internos (alimentación, sueño, estrés) como externos (sol, clima, contaminación…): como si de ropa se tratara, a veces nos vendrá mejor cremas más “mimosas” y otras veces, fórmulas más ligeras.

3. Si la crema tiene protección solar, te ahorras el fotoprotector. ¿Sinceramente? Si lo que buscas es una defensa anti UV seria, de verdad, de las que te ahorran manchas, flacidez y arrugas, no te hagas ilusiones, el índice 15 de tu hidratante no será suficiente.

Por un lado, dado que se aplica una capa ligera, el índice real de protección será hasta cinco veces menor. Además, es casi seguro que no será una protección de amplio espectro, por lo que no te resguardará de los rayos UVA, que son precisamente los que recibimos todo el año y que degradan el ADN cutáneo.

4. La crema de rostro no sirve para el contorno de los ojos. Ni sí ni no ni todo lo contrario. Confuso, ¿verdad? Lo cierto es que siempre viene bien tener una crema hidratante específica para el contorno de los ojos, porque estará hecha a su medida, pero si te sientes a gusto aplicando tu crema de rostro en esa área, y no te pica, ni es demasiado grasa, ni te produce reacción, ¡disfruta de la comodidad de usar un solo producto!

Pero como quien avisa no es traidor, diremos que a medida que pasan los años – y llegan las arruguitas – es preferible invertir en una crema específica para el área. Y, es más: nada como aplicarla tres o cuatro veces al día.

5. La piel grasa no necesita crema hidratante.

Es un error común, pero si una piel grasa está deshidratada, producirá aún más sebo para compensar. Lo que a menudo se traduce en que usaremos productos como mascarillas, limpiadoras o tónicos astringentes para combatir esa grasa, y agravaremos el problema, haciendo que además la piel esté más sensible. Busca una hidratante libre de grasa y con activos matificantes para ganarle la partida al sebo – cuidando además la piel.

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