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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

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Pero… ¿Para qué otro blog sobre sexo?

¿Qué es un orgasmo?, ¿se puede vivir sin sexo?, ¿el sexo es “natural”?, ¿qué le espera a nuestro erotismo?, ¿es posible que yo sea una depravada?, ¿por qué en “Juego de Tronos” están desapareciendo las escenas sexuales?, ¿por qué deseo cada vez menos a mi marido?, ¿qué estropea un encuentro sexual?, ¿sirven de algo los manuales para ser mejores amantes?, ¿qué es una infidelidad?, ¿estamos las mujeres más liberadas?, ¿por qué hay tantos blogs sobre sexo?…

Preguntas y más preguntas (grandes preguntas) que, hoy en día, casi siempre se suelen responder de la misma forma… con unas cuantas bobadas. Y ni siquiera con bobadas originales, sino con la misma bobada que alguien dijo hace años que, ni sabía ni quería más que vender algo y que se corta y se pega, no para comprender el sexo sino para afianzar una única cosa; la bobada.

Ya lo he contado alguna vez: en una escena de una película ambientada en la Guerra Civil Española, un oficial le pregunta a un soldado raso por lo que está haciendo en ese lugar. El soldado, con el aire marcial que da la posición de firmes y con una retórica aprendida, le comenta; “¡Estoy aquí para evitar el advenimiento de las hordas rojas, mi capitán!”, a lo que el capitán, hastiado ya de tanta guerra y tanto sinsentido, le reprueba indignado: “¡¿Pero tú sabes lo que es una horda, capullo?!…” El tema se las trae, porque hablar sin saber lo que se dice y solo lo que conviene decir porque es lo que los demás quieren oír, además de ridículo, suele ser la base de nuestras mayores estupideces.

El Hecho Sexual Humano: ¿qué es y cómo se aborda a la fecha de hoy?

El “hecho sexual humano” engloba las derivadas de la condición que tenemos de nosotros mismos en cuanto seres sexuados y humanos. Es un “hecho”, es decir, algo dado, que nos condiciona de manera irrenunciable y que, por sí mismo, no depende de nosotros el poseerlo o no, es “sexual”, en cuanto que afecta a seres sexuados, y es “humano”, pues las dos anteriores condiciones también se dan en otras especies animales, pero en nosotros, en cuanto humanos, adquieren unas características específicas y de una enorme complejidad.

Pero además de eso, el hecho sexual humano es lo que entendemos por él y, además, lo que entendemos por él en un determinado momento; en el momento en que nos preguntamos por él. Quiero decir con ello que dicho hecho sexual humano es dependiente y reflejo de su tiempo.

Hoy en día, el hecho sexual humano se encuentra enormemente condicionado y refleja nítidamente lo que es el marco ideológico que conforma ese “hoy en día”. Un marco que, en mi opinión (y yo también soy un “producto” de nuestro tiempo), se podría definir, entre otras muchas caracterizaciones, por el de nuestra perpetua infantilización, la repetición hasta el infinito de lo mismo presentado como la ultimísima novedad, el individualismo exacerbado para acabar siendo todos cada vez más parecidos y la conversión de todo lo que nos afecta (los propios humanos incluidos) en una mera mercancía que comprar y ponerla a nuestro servicio.

Todo ello se refleja en una profunda e inquietante transformación del hecho sexual humano que se encuentra más sometido que nunca a cuestiones como la “sobre información” (el número ingente y banal de información que, hoy en día, tenemos sobre el sexo que solo está sirviendo para ocultar lo que es el propio sexo en sí y no para darnos comprensión de él), la “hiper normalización” (la voluntad de que el sexo devenga algo absolutamente normalizado y controlable a base de hacerlo transparente, sin tabúes o puntos oscuros), la intención de que devenga un útil para obtener el máximo rendimiento (el enfoque exclusivista del hecho sexual humano como una maquinaria para producir euforia y gozo, cuanto más gozo en forma de cantidad de orgasmos, duraciones e intensidades, mejor) y, en definitiva, la voluntad de convertir el sexo en algo presentado ridículamente simplificado (cargado de simplezas, reduccionismo y obviedades que lo conviertan en una mercancía “bien empaquetada” y “fácil de comprar”) Todas esas características son algo que afecta nuestra sexualidad y especialmente nos afecta a nosotras, las mujeres.

Es por todo ello que, a “Mujer Hoy” y a servidora, nos ha parecido oportuno hablar de sexo y responder al reclamo de esas y otras preguntas, sí, pero haciéndolo de otra forma. De una forma muy poco al uso… ya irán ustedes viendo a qué me refiero. Y ello pasa por tratar a nuestras lectoras no como jovencitas que buscan distraerse sino como iguales, como adultas valientes que quieren potenciar su sentido crítico, y ello pasa, también, por dirigir el blog no a los que quieren decir todo lo que los otros quieren oír sino a aquellos que quieren oír lo que no todo el mundo está dispuesto a decirles…

En definitiva, a un público, Vds., que cuando pronuncie la palabra “horda” sepa, o al menos sepa poner en cuestión, lo que es una “horda” (evitando, además de ser un “capullo”, formar parte de ella… Y es que el sexo es un asunto tan serio que requiere un gran sentido del humor)

¿Hablamos de sexo, entonces?

Valérie Tasso

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