mujerHoy

Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

muelle

La práctica del “muelle” o “ruleta sexual”: ¿simple venta de noticias o amenaza real para la salud pública?

Hay algunas cuestiones en las que una se resiste a intervenir públicamente. Y se resiste porque sabe que por más certero que pudiera ser el análisis que sobre ellas haga, el efecto que sobre lo público genere nunca será del todo satisfactorio, ni para la que escribe ni para eso que suena ya antiguo, del bien común. Son cuestiones en las que una, que tiene ya más de vieja que de diablesa, olfatea, con inusual virulencia, que lo que esconden es más difundir la noticia que el peligro que presuntamente se difunde.

Cuestiones que crean una falsa alarma social sobre un asunto que, pudiendo darse, no alcanza ni mucho menos la inquietud colectiva que se le pretende y que, en realidad, lo único que se busca es eso tan antiguo de utilizar el sexo como eficaz plataforma y altavoz para difundir el ansiado grito regulador de “¡Cuidado!” Un grito que, más que informar sobre determinada circunstancia,pretende meter el miedo en el cuerpo a diestra y siniestra sobre lo malo, peligroso y tremebundo que puede ser el sexo y sus derivadas.

Dudo que “el muelle” pueda considerarse una pandemia

Pues bien, cuentan algunas crónicas recientes que una nueva modalidad de “juego erótico”, de nombre “el muelle”, se está imponiendo entre nuestros adolescentes con efectos preocupantes para su salud. Las fuentes se apoyan en un único hospital madrileño de referencia y en un incremento de casos que va de los usuales tres casos de afectados al año a los diez…cifras éstas que, aunque mis conocimiento epidemiológicos sean muy escasos, dudo que puedan considerarse una pandemia. Las afectaciones que se mencionan (en estos escasos casos), algunas como presumiblemente constatadas y otras como meras proyecciones de lo que podría suceder, tienen que ver con las enfermedades de transmisión genital (ETG), dolores y desgarros vaginales así como embarazos no deseados.

Las noticias en los medios, y aquí empieza a atufar el sensacionalismo, se suelen ilustrar con escenas de jóvenes y no tan jóvenes, manteniendo relaciones sexuales en la vía pública… se podrían haber ilustrado, si es que hay que ilustrar la noticia, de otra manera, pero ya se sabe, si quieres que algo capte la atención de la ciudadanía, pon sexo en un parque público y allí que nos enganchamos como los buenos voyeurs que somos.

El “jueguecito” en cuestión, llamado el “muelle” o la “ruleta rusa sexual”, con el que parece que nuestros adolescentes empiezan a ocupar sus ociosas noches de asueto, consiste en que los chavales, en un número suficiente de digamos cinco, se sientan en círculo, se procuran una erección, cosa nada sencilla esto de empalmarse en grupo hasta para los más avezados y curtidos participantes adultos en orgías, para posteriormente las chicas, en un número, se supone, equivalente al de chavales masculinos, se sientan a horcajadas consecutivamente sobre ellos e inducen la penetración durante unos veinte segundos para intentar provocarles una eyaculación.

Pierde, en la buena lógica del planteamiento, el primer chico que eyacula y gana la primera chica que procura la eyaculación del infeliz. Vamos, una especie de mezcla entre el juego de “la botella” con el que en mi época empezábamos a besar tímidamente a desconocidos y el de “la silla” (tonto el que no se siente) en versión Marqués de Sade. Siguen contando las crónicas que el perverso entretenimiento viene de Colombia, en concreto de Medellín y que, tras difundirse (como los hunos) por Latinoamérica, llama ahora a las puertas de nuestros resguardados hogares europeos.

Por aquí, por estos lares, decir que algo viene de Colombia, y en concreto de Medellín, para todos aquellos que lo único que saben de este hermoso país es porque han visto la serie “Narcos” (es decir, para aquellos que no saben absolutamente nada de lo que es Colombia), es poco menos que decir que viene del fondo del Hades… y ya se sabe, de ahí no viene nada bueno. Olvidando que lo que básicamente nos llega de Colombia, además de petróleo, es café y flores (y servidora es cafetera y le gusta oler a flores).

 

Este disparatado “entretenimiento” tiene muy poco que ver con el sexo; es más el reflejo del malestar en el mundo…

Que en el mundo hay un número ingente de descerebrados, algunos de ellos adolescentes, no es, de puro sabido, una noticia en sí misma. Que cada vez hay más descerebrados porque todos nuestros mecanismos ideológicos de construcción de lo humano están centrados en potenciar al descerebrado y a su propagación hasta extremos mayúsculos, tampoco es algo que se desconozca. No dudo que a alguien(tiendo mása sospechar de un adulto que de un adolescente y mucho más de un varón que de una mujer) se le haya podido ocurrir semejante disparate de “entretenimiento” que, pese a lo que pueda parecer, tiene muy poco que ver con el sexo y sí mucho con el malestar… ahora bien, que “el muelle” pase a ser una preocupación más de las cien mil que ya tienen los padres sobre lo que hacen sus hijos cuando se van con su amiguitos, creo que hay un trecho.

 

Hay que saber valorar el alcance y la incidencia de noticias sensacionalistas como estas

En consulta, suelo ver con cierta frecuencia a adolescentes, y en los años que llevo como terapeuta, podríamos decir que he visto a unos cuantos… además de haber sido yo misma una de ellas… y una de las, digamos, “problemáticas”. Sé que, en ocasiones, y básicamente por desconocimiento, por el ansia de destacar, por la presión social y por el vulnerar los miedos de los adultos, cometen disparates (algunos “adolescentes eternos” los siguen cometiendo con cuarenta y cinco años), pero nunca me he encontrado con un chaval o una chavala que llegue a esos extremos, y no porque no tengan capacidad para que se les ocurra algo así, sino porque una cosa es una fantasía y otra ponerse al acto. Así que, queridos padres del mundo, mecanismos de control de la Salud Pública y demás responsables de nuestros adolescentes, pongan las cosas en su sitio; no se trata de impedir reuniones grupales de adolescentes un sábado por la noche sino de saber valorar el alcance y la incidencia de noticias “espectaculares” como estas. Y recuerden, a modo de simple ejemplo, que en una chica, es más probable que se desencadene una candidiasis vaginal por el estrés de unos exámenes que por haber cohabitado con un inoportuno pene. Y es que el miedo estresa mucho


Además…

¿Qué pasa si mi niño ve porno?
El “sexting”, una práctica antigua con pros y contras
La caída del deseo en las parejas de largo recorrido
¿Por qué me gustaba más ‘Juego de Tronos’ cuando había sexo?

|

Comentarios