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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

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Pequeño léxico sexual para profanos (parte I)

Cuando Sócrates se disponía a dialogar, solía empezar por una pregunta en apariencia muy sencilla: “¿Tú hablas griego?”. Y es que la comunicación dialógica, es decir a través del “logos” (de la palabra del lenguaje, de la razón), requiere, de partida, algo que solemos olvidar: que los fundamentos sobre los que establecemos el diálogo sean compartidos.

Si eso no se da, entramos en un diálogo de besugos en el que cada uno se puede enconar en sus propias posiciones y satisfacer o frustrar su propio ego, pero que en nada ayudará esa cacofonía al despliegue de lo verdaderamente importante; el propio diálogo. Con ese fin y puesto que todas estas líneas que aquí se vienen escribiendo en este blog  no son más que un diálogo sobre sexo, quizá convenga proponer y aclarar algunos conceptos de partida en ese diálogo con el fin de pulsar si todas hablamos griego.

SEXO: es un concepto y una condición construida a partir de elementos biológicos y culturales que conjugan “lo dado” con lo desarrollado en los procesos biográficos de cada uno de nosotros. Etimológicamente, el término proviene del latín “secare” (“cortar”), en referencia al mito del Andrógino expuesto por  Platón en “El banquete” (hemos sido “cortados” de una forma originariamente andrógina y completa).

Esta “sección” original, este corte, explica alegóricamente nuestra inclinación “erótica” de los deseos, a buscar al otro para intentar regresar al estado de conformación completa que añoramos. El concepto de sexo ha sido erróneamente simplificado y falseado al ser equiparado y sustituido con lo que hacemos con los genitales y, por mayor reduccionismo, a la cópula o en su sustitución a la noción de “follar”. Pero como decimos, el sexo es la condición que permite los procesos de conformación sexuales del sujeto (desde la sexuación a la sexualidad) y las acciones derivadas de interactuar sexualmente con lo que el significado es extraordinariamente más amplio que el que hoy se entiende en el uso coloquial del término.

Para comprender lo dicho, se puede comparar al lenguaje; el lenguaje es esa condición humana por la que podemos comunicar (esta función podría equivaler a la “erótica” en el sexo) pero también pensar y comprender así como desarrollarnos en cuanto humanos (estos serían los procesos equivalentes de “sexuación” y la “sexualidad”). Lo absurdo de reducir el  “sexo” a los genitales y a “interactuar sexualmente” y esto último a “follar” sería el equivalente al absurdo de creer que el lenguaje es exclusivamente la boca y hablar, y más específicamente contar chistes, insultar o cantar.

El sexo, al igual que el lenguaje, es una condición irrenunciable; podemos no hablar (en la comparación; no poner en práctica social nuestra condición de sexuados a través de la interacción sexual) bien por motivos ideológicos (voto de silencio/voto de castidad) o físicos pero, en ningún caso, podemos no ser lenguaje (pensar, comprender y simbolizar) pues en tal caso, perderíamos nuestra condición de humanos.

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SEXUALIDAD: proceso dinámico y plástico de conformación de lo propio del sujeto a partir de su condición de sexuado. La sexualidad sería a sexo lo que la personalidad a persona.

EROTISMO: propensión deseante a establecer vinculaciones, asociaciones y afectaciones con “el otro” y con la exterioridad. Cuestión capital en el proceso de humanización del sujeto y de los particulares rasgos determinantes de la conformación de su sexualidad.

PECULIARIDAD ERÓTICA: concepto sexológico que pretende definir y caracterizar mejor el término establecido por la clínica de “parafilia”. Contrariamente a este término, la expresión “peculiaridad erótica” se muestra ajena a cualquier valoración semántica de partida condenatoria o patológica. Las “peculiaridades eróticas” se manifiestan como expresiones del erotismo del sujeto sexuado que le son propias y que emergen en el proceso de conformación de su sexualidad y muestran las infinitas formas de dichas expresiones, su enorme diversidad y modos de expresión.

IMAGINARIO ERÓTICO: sustrato psíquico que posibilita la activación y el sostenimiento de nuestra condición erótica. En el imaginario erótico, distinguiríamos dos estratos:

– el “deseo erótico”; lo que queremos hacer en determinado momento con nuestra condición de sujetos eróticos y que, por lo tanto, se construye como para ser llevado al acto al poco que las circunstancias lo procuren.

– y la “fantasía erótica”; secuencias, imágenes, narraciones que sirven de sostenimiento y nutriente del “deseo erótico” pero sin haber sido sancionadas, seleccionadas o aprobadas por las propias instancias éticas reguladoras de la vida en común. Nunca están, por tanto, diseñadas para ser llevadas al acto.

¿Podemos ya continuar el diálogo? Si es que nada como el “griego” para entendernos (y para practicarlo… que, como erótica, tampoco es despreciable).

Continuará…


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