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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

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¿Qué es el síndrome del vestuario en los hombres?

Entre las catalogaciones diagnósticas no oficialmente reconocidas por la clínica, pero de uso más o menos extendidas, nos encontramos con una extraña dolencia que afecta, casi en exclusividad a los varones y que se conoce con el nombre de “síndrome del vestuario” que deriva de otro, éste empleado en la clínica, de nombre “trastorno dismórfico corporal” (TDC), referente a la percepción errónea que de su cuerpo, o de una parte de él, tiene la persona.

Dicho “síndrome” engloba los sentimientos de frustración, inseguridad y agravio que experimenta uno cuando entra en tareas comparativas con otros componentes de su género y considera que sale mal parado. Lo que al parecer se ha comparado, cuando se desencadena el “síndrome”, no son cuestiones intelectuales (algo así como la medida de los CI ni cuántos versos de Shakespeare son capaces de recitar de memoria), sino cuestiones anatómicas. Y, en este grupo, no se establecen analogías entre el tamaño de los lóbulos de las orejas o la longitud del cabello o la solidez del esternón sino entre el tamaño del pene. Y parece que salir perdiendo en eso de “¿quién la tiene más larga?” es más determinante que acertar el tiro en la ruleta rusa.

La cosa frustrante de la asociación entre “vestuario y pene” se podría arreglar dejando de ir a vestuarios (dejarse el pene en casa viene siendo más complicado y traumático) pero el problema es que, hoy, el mundo entero es un jodido vestuario donde todos, y a todas horas, nos mostramos públicamente exhibiendo virtudes, muecas y larguezas varias. Con lo que la solución definitiva pasaría por desterrar ese infalible indicador de la estupidez colectiva que hace referencia a ocuparse del tamaño de la pichulina. Pero esto, y con los vientos que corren relativos a la estupidez, se ve más complicado que lo de dejarse el pene en la mesilla de noche. Así que, frente a la pandemia melancólica comparativa, parece que lo único que puede hacerse por amortiguar el general desconsuelo es preguntarse por si es posible aumentar el tamaño del pene.

Las causas son puramente estético-culturales y derivadas de la estúpida e incansable presión que se ejerce socialmente

Si por necesidad orgánica de tipo funcional fuera, antes nos preguntaríamos por si es posible engrandecer el dedo pulgar que el pene. La “microfalosomía” (el tener un pene “decididamente” pequeño) no afecta a más de un uno por mil de los varones (lo que viene a significar que hay más varones con un cociente intelectual de entre 140 y 160 que con “micropenes”), y dentro de estos casos, ningún pene tiene disfunción o es “patológico” exclusivamente por tener ese tamaño (ni impide esa medida la posibilidad de fecundación, ni siquiera el procurar el gozo ajeno). Así que las causas que pueden llevarnos a inquietarnos por el tamaño del miembro son puramente estéticas o culturales y derivadas de la estúpida e incansable presión que sobre esto se ejerce socialmente… las mismas causas, por ejemplo, que llevan a las mujeres “padaung” de la etnia Kayan a alargarse el cuello colocándose aros (o, en nuestros lares, a ponerse dos tallas más de tetas).

¿Qué se puede hacer para engrandecer el pene?

Bien, pero asumamos que esa presión es recibida por alguien con tanta intensidad que su vida sólo podría cobrar sentido si se adapta a sus exigencias. ¿Qué puede hacer para engrandecerse el pene? Pues nada o casi nada. Lo de las bombas de vacío, estiradores, ejercicios, píldoras y remedios de la abuela, funcionan con la misma eficacia que una reparación de Pepe Gotera y Otilio… Es decir que si sirve para algo es sólo para hacerse daño. No existe la más mínima evidencia científica constatable de que ninguno de esos ingentes “apaños” sirvan para nada más que para aumentar la citada presión que estigmatiza lo que es una simple particularidad.

La causa es que el pene no es ni un músculo ni lo sustenta ningún hueso sino que está formado por peculiares cuerpos cavernosos. Prueben a estirar una esponja marina (que sólo altera su tamaño cuando se empapa) y verán el resultado. Si la angustia es tan grande que uno ya quiere recurrir al “corta y pega” de la cirugía, decirle que tampoco aquí se puede hacer gran cosa con la “cosa”. Las intervenciones en estos casos sólo garantizan cierta incertidumbre en la metodología, el paso por el quirófano, el pago de la intervención y un postoperatorio que oscila entre la gran incomodidad y la tortura. Y es que las prioridades de los métodos quirúrgicos en la faloplastia están, menos mal, por abordar verdaderos problemas, desde la reconstrucción de un pene por traumatismos a la malformación congénita, pasando por la reasignación de sexo (y en estos caso, hace lo que puede), pero no por eso de alargar el cimbrel.

El tratamiento quirúrgico más habitual es la sección del ligamento suspensorio que liga el pene al hueso púbico, le permite mantenerse recto en erección pero lo “sepulta” de uno a dos centímetros en el pubis. Es decir, no asegura ni dos centímetros de falso crecimiento (sólo en flacidez, pues erecto, el tamaño será el de siempre) para jugarse que en la erección, el falo bambolee más que una góndola en fuerte marejada. En este caso, es bastante más recomendable hacer un poco de régimen y perder algo de grasa en el abdomen y el pubis para que la visibilidad del apéndice sea mayor. Y si lo que pretendemos es mayor grosor, pues poco más que inyectar grasa o trasplantar tejido de otro lugar… soluciones éstas que tampoco se muestran definitivas pues pueden generar malformaciones y atípicas protuberancias o insensibilidades cuando no se muestran como una simple solución transitoria (las grasas tienden a ser reabsorbidas de manera natural por el cuerpo).

Comprender el porqué

Así que ya ven, damas y caballeros, la mejor solución para las dificultades de este mundo sigue siendo el comprender y desarticular nuestra inclinación a generar problemas donde no los hay. En el caso del tamaño del pene y su particular “antología del disparate”, este remedio de darle un poco al sentido común se muestra especialmente eficaz.


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