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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

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¿Cuáles son las Enfermedades de Transmisión Genital más frecuentes?

¿Te has preguntado cuáles son las ETG (Enfermedades de Transmisión Genital) más frecuentes y por qué deberíamos llamarlas ETG y no ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual)?

Cuando alguien difama a alguien, lo amenaza, lo injuria o lo calumnia, realiza estas acciones delictivas a través del lenguaje. El sustantivo que se deriva de la acción general es “delito”, pero la especificidad que caracteriza y diferencia al delito no es “lenguaje”. Así, sería extraño, además de ridículo e impropio, el hablar de que alguien ha sido acusado de “delitos de “lenguaje” (por eso hablamos de “delito de amenaza”, “delito de injuria”, etcétera), sencillamente porque el lenguaje no comete delitos.

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El lenguaje es una condición humana amplísima en la que maldecir indebidamente a alguien es sólo una pequeña parte no representativa de dicha condición. Sin embargo, con el sexo, que también es una condición amplísima que implica procesos muy diversos que nos permiten conformar y desplegar nuestra humanidad, no tenemos la misma consideración. Con el sexo, en cuanto algo de nuestra condición sexuada produce daño, no tenemos reparo en calificarlo y adjetivarlo con “sexual”. Éste es el caso de las enfermedades o infecciones que se transmiten por contacto genital o por los flujos genitales; a esas enfermedades (que es el sustantivo), las adjetivamos como “sexuales” (que es el adjetivo que las califica). Y eso es un error porque hace recaer en el sexo (en nuestra condición sexuada) algo que no es responsabilidad suya (del mismo modo que el que seamos sujetos dotados de lenguaje no convierte necesariamente el lenguaje en algo que hace daño). Así, en lugar de llamar a estas enfermedades que se transmiten de esa forma ETS (“Enfermedades de Transmisión Sexual”) o ITS (“Infecciones de Transmisión Sexual”), sería mucho más propio llamarlas ETG (“Enfermedades de Transmisión Genital”).

 

Las ETG más comunes

Matización hecha, veamos algunas de las ETG más comunes hoy en día. Sin duda la más extendida, pues afecta entre el 80 y el 90 % de las personas que interactúan sexualmente es el VPH. El Virus del Papiloma Humano que, según su variante, puede ser contenido por el propio sistema inmunológico, tiene la dificultad de que, en la mayoría de ocasiones, es asintomático y, por ello, indetectable hasta que ha produce un daño que puede ir desde verrugas genitales hasta cáncer de cérvix. En los hombres (y esta es una norma que se extiende a algunas otras ETG), pocas veces tiene manifestación, ni física ni patológica, además de no existir métodos indiscutibles para saber si un hombre es portador del virus o no. En las mujeres que, como decimos, sí puede provocar efectos entre graves y muy graves, sólo tenemos la citología como herramienta bastante fiable para detectarlo y para saber en qué grado nos está afectando. De ahí la enorme importancia de realizar visitas ginecológicas regulares.

Los medios preventivos frente a esa infección son el uso del preservativo y, en nosotras, la vacuna que se muestra cada vez más eficaz, pero sólo es aplicable a mujeres que no han iniciado todavía sus actividades de interactuar sexualmente. La clamidia es posiblemente la segunda ETG con mayor incidencia. La produce una bacteria que se puede combatir con eficacia a través de antibióticos. Sus síntomas en las mujeres son sangrado anormal, inflamación pélvica, sobre abundancia de flujo, molestias o dolor al orinar y, en ocasiones, dolor en el coito. Presenta la complicación de que puede permanecer latente mucho tiempo y manifestarse cuando menos se espera. En los hombres, también presenta algunos síntomas (molestias en los testículos y en la uretra así como secreciones) de menor importancia.

El VIH, que es más que una ETG (pues, se puede transmitir sin contacto genital), es muy temido por derivar en la enfermedad inmunodeficitaria conocida como SIDA. Pueden existir unas primeras manifestaciones de malestar general al poco de contraer la suficiente carga viral (entre una o dos semanas) y la mejor manera de detectarlo son los análisis sanguíneos que se realizan a tal efecto. La gonorrea y la sífilis son también ETG transmitidas por bacterias (es decir, que tienen cura antibiótica y suele ser completamente erradicado el agente patógeno, al contrario de lo que sucede con las víricas, como el Herpes Genital).

La gonorrea suele presentar síntomas variados (desde malestar general a secreciones mal olientes, dolor abdominal y sangrados), alrededor de dos semanas después de contraída la bacteria, cosa que no siempre sucede con la sífilis que puede permanecer latente durante un tiempo indeterminado y producir efectos de gravedad generalizados cuando se manifiesta. Mientras la gonorrea se detecta por un análisis de orina y de flujos genitales, la sífilis se detecta por un análisis sanguíneo. El mencionado Herpes Genital, producido por dos tipos de virus herpes simples (VHS), puede mantenerse inactivo en sus manifestaciones, pero si se manifiesta, lo hace a través de erupciones, llagas o ampollas en la zona genital y perigenital (desde el ano a la zona interna de los muslos pasando por los glúteos) que producen comezón y dolor. Es un virus que permanece de por vida y hay personas que, tras un primer episodio sintomático (normalmente virulento), no vuelven a padecer sus efectos (actúan en ellos como una especie de vacuna), pero otras que suelen tener durante un plazo bastante largo episodios recurrentes. Conviene señalar que es altamente contagioso y requiere de medidas profilácticas y de higiene específicas (no compartir toallas, sábanas, etcétera) para evitar el contagio a personas cercanas al paciente.

 

Los mejores aliados preventivos: el preservativo y el sentido común

Quisiera decir, para concluir, que el mejor aliado preventivo para estos problemas sanitarios es siempre el preservativo (el masculino y, mejor aún, el femenino), así como el sentido común, incluido en éste último el evitar los miedos y aprensiones excesivas de forma que coarten patológicamente nuestra capacidad de amar (y es que ésta es una dolencia que tiene peor cura).


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