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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

Couple making love.

Sexo y diabetes

El término “diabetes” designaba en los principios de la clínica simplemente un exceso en la frecuencia de micción del paciente. Al tratarse esta circunstancia, así como la necesidad de beber con mucha frecuencia, un síntoma de lo que hoy entendemos por diabetes en sus distintos tipos, el término quedó, de manera metonímica como la designación general de ese tipo de patología crónica en la que un organismo no puede regular la cantidad en sangre de glucosa. El origen de ese mal funcionamiento se debe a la dificultad de secreción de la hormona insulina (que se encarga de regular la cantidad de glucosa en sangre) por parte del páncreas, o al mal uso que se hace de ella de forma que los altos niveles de azúcar en sangre no pueden distribuirse a los músculos de forma que se conviertan en energía y no se canalizan hacia las células de grasa para ser quemadas o almacenadas como energía.

Esas dos razones; insuficiencia en la producción pancreática de insulina o mala gestión por parte de las células de la glucosa, son las causantes de lo que hoy entendemos por “diabetes”. Existen dos tipos clasificados de diabetes, además del conocido como “diabetes gestacional” que se puede producir durante el embarazo y en una mujer que no presenta diabetes. Estos dos tipos son las llamadas “diabetes tipo 1” (de incidencia menos frecuente que la tipo 2) en las que el páncreas deja, por causas que se desconocen, de segregar insulina y que se suele detectar en personas jóvenes y la “diabetes tipo 2” (más común que la anterior y en personas de edad adulta), en la que aun produciéndose insulina, ésta no es utilizada con la eficacia que se debería. Este último tipo suele venir asociado al sobre peso o a la obesidad. Los síntomas frecuentes de diabetes tipo 1 son; la mencionada necesidad de orinar con frecuencia así como una sed recurrente, hambre voraz, pérdida de peso sin que haya causas aparentes, cansancio, fatiga e irritabilidad. La diabetes tipo 2 produce los mismos síntomas que la precedente además de padecer el sujeto infecciones frecuentes, problemas en la visión, mala cicatrización así como hormigueos o entumecimiento en las extremidades. La diabetes es una enfermedad con amplia incidencia poblacional y que por afectar, entre otros, con dureza al sistema circulatorio y al sistema nervioso central, repercute además directamente en la calidad de la vida sexual de hombres y mujeres. Es, por tanto, un problema de salud serio, canalla, y que merece que le prestemos la debida atención.

Las dificultades sexuales causadas por la diabetes

En los hombres, es posiblemente la primera causa orgánica que origina las conocidas dificultades sexuales comunes. Como ya hemos explicado en alguna ocasión, este tipo de dificultades suelen tener en la gran mayoría de casos un trasfondo no orgánico, pero siempre se tiene que descartar que exista cuando se realiza una consulta… Y dentro de las causas fisiológicas que hay que descartar, la primera es, por tanto, la diabetes. La más común de esas dificultades sexuales comunes que produce la diabetes en hombres y que se estima puede alcanzar a un porcentaje de diabéticos entre el 20 y el 80 % (situándose una estimación general por encima del 50 % de la población masculina diabética), es la disfunción eréctil derivada directamente de las deficiencias en la circulación sanguínea y de la afección neuropática. También incide directamente en problemas eyaculatorios o en los que afectan a la fase del orgasmo. Por ejemplo, en la eyaculación retrógrada (parte del semen emitido no sale y retrocede en el momento de la eyaculación hacia la vejiga) o la aneyaculación (el no eyectar semen al alcanzar el clímax).

El deseo, y normalmente a causa del malestar general que produce la diabetes y sus alteraciones en el estar sexual, también suele verse afectado por esa causa orgánica y por sus consecuencias en la seguridad y la autoestima, con lo que un cuadro de deseo sexual hipoactivo también suele presentarse en hombres con diabetes. En nosotras, la enfermedad diabética tampoco nos facilita las cosas; trastornos del deseo, dificultades en la lubricación, incremento de las infecciones vaginales o ralentización de la respuesta sexual, suelen ser las consecuencias más frecuentes.

Un número alto de personas sufre esta enfermedad y no lo sabe

De lo dicho se deduce que entre las múltiples inquietudes que en materia de salud nos acechan, la diabetes es una de ellas que adquiere especial incidencia y conviene que nunca dejemos de prestarle atención ni a su diagnóstico (sigue siendo alto el número de personas diabéticas que desconocen este hecho de ser diabéticas) ni a su tratamiento… Y es que eso de “ser dulce” tiene en ocasiones favorables y eróticas connotaciones pero en otras, deviene una auténtica cabronada.

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