mujerHoy

Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

Una feminista con mucha marcha

“Junto con los peligros reales y el buen sexo, la carretera es una de las cosas que te hacen estar cien por cien vivo en el presente”.

Gloria Steinem, en Mi vida en la carretera.

No se nace activista, llega una a serlo”, habría sentenciado Simone de Beauvoir, parafraseando su famosa frase, tras leer Mi vida en la carretera, de Gloria Steinem, donde la americana cuenta cómo se convierte en el icono feminista estadounidense más importante de los 70. Viajera infatigable, recorre la India, los campus americanos, Europa, emprende la campaña de Obama y hoy, a los 82 años, conserva intactas la esperanza y la energía. “Tengo comprobado que una feminista que viaja se convierte en una especie de camarera caída del cielo. La gente te cuenta cosas que no compartiría ni con un psicólogo”.

Quizás por eso, para poder hablar y escuchar, Gloria viaja pero no conduce. “Cuando me meto en un taxi, me visualizo penetrando en la vida de otra persona. Los taxistas te cuentan sus historias y escuchan con mucho gusto las tuyas”. Una infancia nómada alienta ese impulso vital que la lleva a un largo viaje por la India, donde se empapa de los círculos de discusión de los gandhistas, que aplica luego al movimiento feminista. “En la India había aprendido que el cambio crece desde abajo, igual que los árboles, y que la casta o la raza pueden duplicar o triplicar la opresión de la mujer”. Al regresar, toma conciencia de la segregación que existe en su país y de que solo hablando y escuchando a la gente, “sentándote con ellos y mirándoles a los ojos” se cambian las cosas.

Steinem refl exiona sobre el feminismo y entretiene con un suculento anecdotario de su vida de trotamundos, donde, en un medio intelectual igualmente machista, ha padecido los inconvenientes de ser guapa. “Compartía taxi con el periodista Gay Talese y el novelista Saul Bellow, Talese se inclinó por encima de mí, y le dijo a Bellow: “Ya sabes que todos los años llega a NY una chica guapa dándoselas de escritora. Pues Gloria es la chica guapa de este año”.

Auténtico

Un buey enorme pisa mi lengua. Maite Cabrerizo Benito, (Editorial Poesía eres tú)

El poema, pensamiento y emoción, da como resultado una realidad única. En Un buey enorme pisa mi lengua, de la periodista y contadora de  sueños Maite Cabrerizo, ambas latitudes se entrecruzan, en una puesta en escena descarnada, expresión de estos tiempos de
penuria. La poeta es una parada que no calla, que no acepta que un buey enorme pise su lengua.

“Cada parado es un número

Lo dice el funcionario que revisa mi vida laboral

Él está casado, yo cansada”

Que se desespera, “ando como si no hubiera un mañana”; y que también conoce el amor, como en el delicioso poema “Amor verdadero a los 14 años”.

Intensa

Morir en primavera. Ralf Rothmann, (Libros del Asteroide)

Meses antes de que la guerra termine, cuando las tropas aliadas cercan a las alemanas, dos jóvenes amigos, casi adolescentes, son repentinamente reclutados por las tropas nazis y asisten al horror y la barbarie. Con un lenguaje deslumbrante y una manera de narrar muy cinematográfica, Ralf Rothmann nos sumerge en el infierno a través de la mirada inocente del joven Walter y de su desgraciado amigo Fiete. Las cartas del protagonista a su hermana Helene salpican la trama y nos permiten coger aire, respirar y seguir hasta el final de este formidable relato, donde las víctimas de los verdugos nazis eran también los propios alemanes.

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