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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

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Detrás del mostrador

“¿Románticas? Antonia llama románticas a las muchachas que aún siguen esperándolo todo de una buena boda. Y Matilde no pertenece a esa clase de mujeres”. Tea Rooms.

En nuestro imaginario cultural, el nombre de la madrileña Luisa Carnés apenas se conoce. Y sin embargo, fue una gran escritora de la Generación del 27 que, junto a Clara Campoamor, peleó por el voto femenino; pero como sucedió con tantas y tantas autoras, su nombre se perdió en el ciclón de la guerra y el exilio. La recuperación de su obra nos acerca a una voz popular y única de las mujeres intelectuales de esa época, pertenecientes la mayoría de ellas a la clase media y alta.
La singularidad de Carnés radica en un origen humilde, que la obliga a trabajar desde los 11 años. Es pues, una autodidacta que en el año 1931 se gana la vida como camarera y traslada esa experiencia a su tercera novela, Tea Rooms. Mujeres obreras. Escrita con un pulso narrativo trepidante, la autora desgrana su ideario feminista al retratar magistralmente el dilema al que se ven sometidos las mujeres trabajadoras, destinadas a optar entre dos tipos diferentes de sumisión: la del matrimonio y el marido, o la del taller y el patrón.
En un elegante salón de té, asistimos al ir y venir de un grupo de dependientas. Regenta el negocio Don Fermín, llamado “el ogro”, que paga tres pesetas semanales por una jornada de 10 horas. Entre las chicas, la inteligente Matilde, alter ego de la autora, habla poco, observa mucho y se adapta a lo que ve porque sabe que “la sociedad se divide entre los que suben en ascensor y los que utilizan la escalera de servicio”. Además de Paca, Trini y Antonia, la beata, destacan Laurita, enchufada del ogro, y Marta, pobre de solemnidad, quienes pagarán un alto precio por su comportamiento audaz y rebelde.
Un día, llega la huelga y todo se precipita. Mientras las injusticias se suceden, Matilde rechaza el matrimonio y sueña con un mundo diferente: “También hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de aguantar tíos”.

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Tea Rooms. Mujeres obreras. Luisa Carnés. Editorial Hoja de lata.

Maravilloso. ‘El ingenio de los pájaros’. Jennifer Acherman. Editorial Ariel

Uno hace falta ser una enamorada de las aves para disfrutar con este libro. La superioridad humana, incluso la de algunos mamíferos, queda por los suelos al saber que el cenzontle, por ejemplo, almacena en su pequeño cerebro más 2.000 canciones; que el cuervo de Nueva Caledonia, el más listo de los listos, fabrica y utiliza sus propias herramientas; o que existen especies de aves que recuerdan el pasado y hacen planes para el inminente futuro. Con un lenguaje ameno, plagado de curiosidades y apoyado en investigaciones científicas, la autora Jennifer Ackerman nos abre los ojos sobre este mundo desconocido. Una lectura grata llena de conocimientos y de sorpresas.

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Opiniones contundentes. Vladimir Nabokov. Anagrama

“De todos mis libros, Lolita es el más puro, el más abstracto y cuidadosamente urdido. Probablemente, yo sea responsable del hecho extraño de que la gente ya no llame Lolita a sus hijas. A Humbert le gustaban las “niñas”, no simplemente “las jovencitas“. Las nínfulas son niñas pequeñas, no aspirantes a estrella ni “gatitas sensuales”. Lolita tenía 12 años, no 18 cuando Humbert la conoció. Quizá se recuerde que hacia la época en que tiene 14, Humbert se refiere a ella como a su “querida que envejece”.
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