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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

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¿De quién es la culpa?, por Mara Malibrán

¿Es este el destino de la mujer? ¿Poner el cuerpo a disposición de un niño de pecho y luego del marido? Uno detrás de otro, ¡siempre!”.  Anna, en ¿De quién es la culpa?

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Cuando Sofía Tolstaia escribió esta novela, la relación con su marido Lev Tolstói, tras años de peleas, reconciliaciones y una constante incomprensión mutua, ya había naufragado. El escritor había entregado a la imprenta La sonata a Kreutzer, la confesión, en primera persona, de un hombre que asesina a su esposa por celos, y donde describe a las mujeres envilecidas por una sociedad que las destina al placer masculino. Tolstói tenía más de 60 años, había escrito ya sus grandes obras y atravesaba una deriva espiritual, su segundo nacimiento, que le llevó a un enfrentamiento radical con su mujer. Sofía Tolstaia escribió este feminista y audaz relato como respuesta a La sonata.

En sus Diarios lo explica: “En mi novela quería señalar la diferencia en el amor que sienten hombres y mujeres. Con los hombres, el amor se encuentra a nivel material; con las mujeres ante todo es una idealización, la poesía del amor, la ternura y solo después de eso viene el deseo sexual”. Y en efecto, la protagonista, Anna, sosias de la autora, es una joven sensible y culta que se enamora y casa con un príncipe inteligente y rudo con quien tiene cuatro hijos –los Tolstoi tuvieron 13– y del que día a día se va distanciando; y conoce a otro hombre, “que sin brutalidad, sin exigencias y sin hacer valer ningún derecho sobre ella, había sabido iluminar toda su vida con amor”. El desenlace es tan dramático como el de La sonata, pero en cambio aquí emerge con fuerza el punto de vista reivindicativo femenino: “¿Por qué no puedo amar al mismo tiempo a mi marido y a este otro hombre que me ha amado desinteresadamente, de manera tan sencilla y sincera, sin pedirme nada a cambio?”. Un ajuste de cuentas, a través de la literatura, con el hombre al que sirvió, amó y detestó durante toda una vida. La protesta de una mujer cansada por no haber logrado nunca ser ella misma.

 

EMOCIONANTE: Morir. Una vida. Cory Taylor, Gatopardo ediciones

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Estoy a favor de la muerte asistida porque, parafraseando a Churchill, es la peor forma de morir si exceptuamos todas las demás”. Esta formidable autora australiana se enteró poco antes de cumplir los 50 años de que tenía un melanoma. Luchó durante una década y, cuando ya la vida se le escapaba, escribió este libro conmovedor en el que afronta con ironía e inteligencia el relato de su propia existencia y, sobre todo, lo que significa enfrentarse a la muerte. Un testimonio vital que no resulta triste ni depresivo, que estimula la reflexión e ilumina con audacia lo que para algunos continúa siendo un tabú, y lo que es, para todos, una realidad inevitable.

INQUIETANTE: Personajes de invierno. Juana Vázquez, Sapere Aude

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Que la autora de esta apasionante novela es poeta se percibe inmediatamente en esa prosa poética, cuidada y cargada de lirismo que preside el relato, incluso aquellas partes en las que el habla coloquial se impone. Casi todo el relato transcurre en Murgo, un bar del extrarradio madrileño, donde se cruzan una serie de personajes magníficamente trazados, pero especialmente la pareja de enamorados, Thays y Virginia, un holandés venido de Ámsterdam que oculta una historia tremenda y una treintañera melancólica víctima de un maltratador. El amor actúa como un revulsivo. Una lectura intensa y turbadora.

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