mujerHoy

Total Beauty

El blog de Ana Parrilla

Protege tu piel en invierno

Protege tu piel en la nieve

Todas aquellas que arriesgan su piel sin haberla protegido adecuadamente del frío son aspirantes a tener el cutis tirante, los labios agrietados, las manos rugosas y los ojos enrojecidos. Y tu no querrás que te ocurra, ¿verdad?

No hace falta que seas esquiadora, alpinista o una sencilla amante de la montaña; aunque si fuera así, el peligro aumenta considerablemente. Y tiene un nombre: shock térmico epidérmico. Está claro que durante la práctica de los deportes de invierno es normal que se pase directamente de una temperatura bajo cero a los casi 30º del refugio. Ante tan brusco cambio de temperatura, la piel sufre lo que se denomina en dermatología shock térmico, lo que provoca la aparición de la xerosis o síndrome de piel seca que pueden padecer hasta las pieles más jóvenes y también las grasas y mixtas, porque si se está rodeado de nieve y hielo, de este mal no se libra nadie.

Esta agresión climática se caracteriza clínicamente en una piel de consistencia áspera y a veces rugosa al tacto. Desde el punto de vista fisiopatológico, la estructura de la capa córnea -la más superficial- es anormal, y también la dinámica de la descamación, lo que conlleva un malestar cutáneo y un aspecto anestésico que requiere un tratamiento adecuado.

Las pieles grasas y mixtas son las únicas que sacan algún provecho del invierno: sus poros se contraen y su aspecto se vuelve más suave y menos aceitoso. Las secas, normalmente finas y sensibles, son especialmente vulnerables porque el frío acentúa todavía más su punto débil: la escasa protección natural.
Los problemas más comunes de la piel con el frío extremo son:

– Piel tirante: es el gélido viento el culpable de la tirantez del cutis. Como remedio hay que aplicarse la crema o el fluido hidratante varias veces durante el día sobre todo en las mejillas.

– Nariz roja: esta es la señal de mala circulación y para que deje de imitar al pimiento hay que limitar el consumo de tabaco, alcohol, café, té y comidas picantes, y por supuesto tener siempre esa zona limpia, hidratada y nutrida.

– Venitas en las mejillas: en pieles habitualmente sensibles y delicadas, el frío invernal es sumamente perjudicial. Estas arañas vasculares dan la cara cuando se somete la piel a un gran contraste de temperatura para evitar su aparición habrá que proteger las zonas de mejillas, nariz y mentón con cremas untuosas y calmantes.

– Ojos enrojecidos: aire frío unido a los ambientes internos cargados son los responsables de que los ojos sufran esta agresión. El colirio y las cremas del contorno de ojos muy hidratantes procuran alivio inmediato. Y, por supuesto, al aire libre siempre salir con unas buenas gafas de sol, que protejan el 100% del uva, uvb y que eviten los daños en la retina. Ayuda cosmética.

En socorro de los amantes de la nieve acude la cosmética actual que está preparada para contrarrestar los efectos del invierno en la piel. En primer lugar hay que protegerse de los rayos solares, ya que aunque sea invierno, resultan dañinos y más en la alta montaña.

(En la imagen: Sun Fluid Mattifying Face SPF 50 de Eucerin (21,60€), Alpin Sol Frío SPF 30 de Ladival (5,90€), Daily Protection SPF 50 de Eve Lom (87,50€) y CC Cream SPF 50, de Chanel (62 €).

Además hay que hidratar la piel tanto de la cara como la del resto del cuerpo. Mención especial a los labios que sufran mucho por el frío y las manos. Existen emulsiones especialmente ricas en cuerpos grasos que cumplen una función aislante impidiendo la evaporación de agua. Untuosas sin ser grasientas, forman un perfecto escudo protector frente a las agresiones climáticas.

 

(En la imagen: Sun Secret Stick Solar Zonas Sensibles de Sensilis (15€), Aquasource Nutrition Cocoon de Biotherm (47,90€), Kit Crema de Manos con guantes de Bliss (55€), Crème Splendide de Annick Goutal (100€), Full Correction Lip Treatment de Shisedo (42,30€) y Génifique Yeux de Lancôme (42,50€).

Un último consejo: abriga tu piel durante todo el día para mantenerla fuera del alcance de sus enemigos del invierno.

|

Comentarios