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El blog de Ana Parrilla

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¿De qué rayos tienes que protegerte?

Seguro que ya sabes que el sol, ese astro que cada verano aporta un tono bronceado a tu piel, tiene una parte negativa para tu salud. Y todo lo malo del sol está compuesto de rayos: UVA, UVB y los Infrarrojos o IR. Son ellos, cada cual en su medida, los responsables de causar estragos en tu piel; en el caso de que se te ocurriera no llevarla cubierta con los encargados de filtrarlos. Los productos protectores son los únicos que cuidarán de que te pongas morena sin consecuencias.

¿Qué hacen los rayos? Los UVA y B: en un principio se pensaba que los rayos UVB eran los únicos culpables de las agresiones porque penetran y afectan a la epidermis; pero ahora se sabe que los rayos UVA son igual de dañinos. Además, mientras que las emisiones de rayos UVB del sol sufren importantes variaciones estacionales, la de los rayos UVA no cambian apreciablemente a lo largo del año.

chica cara quemada sol
Sequedad, arrugas, flacidez y manchas: Las quemaduras solares son agresiones acumulativas que dejan su huella de forma perenne en la piel.

La cantidad de UVA solar que llega a la superficie de la Tierra es mucho mayor que la de los UVB. Y como los UVA atraviesan los vidrios de las ventanas y muchos plásticos que no alcanzan los UVB, es importante usar protección solar durante todo el año y no solo en los meses calurosos. Tanto los rayos UVA largos como cortos pueden atravesar las nubes y el cristal causando fotoenvejecimiento, pudiendo aparecer arrugas, rugosidad, pérdida de elasticidad o hiperpigmentación. Sin embargo, los rayos UVA largos se extienden mucho más lejos, llegando a perjudicar las capas más profundas de la dermis.

Infrarrojos ¿Qué son y qué hacen? Los rayos infrarrojos (IR). La sensación de calor y bienestar que producen los rayos solares sobre el cuerpo es causada por los infrarrojos. A la vez, estos son los responsables de las insolaciones y los golpes de calor. Esto es especialmente peligroso en el caso de los bebés y los niños, ya que su sistema de termorregulación aún no se ha desarrollado del todo y es muy sensible. También los adolescentes, los ancianos y los deportistas son grupos de riesgo. Pero, además, los rayos infrarrojos también influyen en el envejecimiento cutáneo. Con una mayor longitud de onda que los rayos ultravioletas A y B (UVA y UVB) alcanzan las capas más profundas de la piel y causan pérdida de firmeza y elasticidad.

La radiación infrarroja representa el 40% de las radiaciones que recibimos del sol. La mayor parte de la radiación infrarroja, el 65%, se denomina infrarroja A (IR-A) y penetra en la piel hasta una profundidad de 10 milímetros. Esto quiere decir que alcanza la capa más profunda de la piel, la hipodermis, y la altera causando daños. Se trata de un calor seco que no aumenta la temperatura superficial de la piel, por lo que no somos conscientes del daño que produce. Sin embargo, aunque no se sienta, las radiaciones IR-A, provocan calor en las capas profundas de la piel. De hecho, pueden elevar la temperatura de estas capas hasta los 42 grados, provocando un “estrés térmico” que afecta a las células e incrementa el número y la acción de los radicales libres, que atacan a las células sanas y provocan envejecimiento.

¿Qué hacen los buenos protectores solares? Tienen que desarrollar 4 etapas y cumplir estos efectos:

  • – Inmediatos: Proteger de la radiación UVB. Evitar el daño solar y aumenta la resistencia cutánea frente al eritema.
  • – Medio plazo: Poder antioxidante y antienvejecimiento. Gracias a su poder de defensa frente a los rayos UVA y la contaminación.
  • – Largo plazo: Protección y reparación del ADN. Prevenir el daño que sucede a nivel extracelular e intracelular (estrés oxidativo, inflamación, toxicidad mitocondrial y celular causada por las radiaciones UVA, IR y luz visible).
  • – Repetido: Prevención de la inflamación. Las diferentes radiaciones y la contaminación crean un estado de micro-inflamación latente. Esta reacción es la causa principal de manchas, pigmentación irregular, alergias solares en edad adulta, y menor resistencia a la exposición solar.

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El rostro está siempre al descubierto por lo que necesita estar continuamente protegido de todos los agentes externos que le provocan daños epidérmicos.

Para Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center,  la elección de un protector solar correcto es el primer paso para cuidar la piel y prevenir la aparición de enfermedades dérmicas. “El uso del filtro solar debe ser diario, los 365 días del año, incluso cuando el cielo está tapado o llueve, y se convierte en un elemento imprescindible con la llegada del buen tiempo”.

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Inmaculada Canterla, como experta indica que hay que usar protector los 365 días del año.

Diez consejos de Inmaculada Canterla para el buen uso del protector solar:

  1. – Un buen filtro solar debe proteger de los rayos UVB (responsables de los daños inmediatos sobre la piel, como las quemaduras) y UVA (daños en el DNA de la piel, las células, los vasos y los tejidos). Si también incluye ingredientes contra los IR, mejor
  2. – Recomiendo escoger filtros físicos, mejor que químicos e inorgánicos que reboten los rayos UV antes que sean absorbidos por la piel. Este tipo de filtros se conocen como “SunBlock”.
  3. – Evitar los filtros solares que contengan PABA en su formulación, pues el ácido para-aminobenzoico puede causar daño celular y hay una mayor incidencia de alergias relacionadas con su uso y derivados.
  4. – Deben ser productos estables ante el calor (foto estables).
  5. – Se aconseja escoger productos de aplicación sencilla y cómoda para fomentar la reaplicación frecuente.
  6. – Cuidado con los protectores secundarios, aquellos que incluyen reclamos publicitarios sobre protección solar pero cuyo cometido principal no es proteger la piel del sol (por ejemplo, las cremas hidratantes con SPF15).
  7. – Los filtros solares deben incluir en su formulación Filtros Biológicos que no son filtros solares como tal, sino agentes antioxidantes que actúan en sinergia con los filtros de la fórmula evitando la formación de radicales libres y potenciando el sistema inmunológico de la piel. Las vitaminas A, C y E entre otros son las más utilizadas. Tienen propiedades antirradicalares y actúan contra el envejecimiento cutáneo y los cánceres de piel fotoinducidos.
  8. –  Lo último en formulación es incorporar a las fórmulas activos para la protección y reparación del ADN (DNA-Protect), a través de enzimas que han sido aisladas de microorganismos extremófilos y cumplen funciones de reparación del ADN dañado por los rayos UV.
  9. – Los protectores solares caducan. Con el paso del tiempo, sus componentes se van degradando como en cualquier otro producto. Por tanto, no es recomendable utilizar fotoprotectores abiertos de un año para el otro ya que eso devalúa el factor de protección. La protección no será del todo completa por tanto se estará en riesgo de sufrir los efectos nocivos del sol.
  10. – Es básico reaplicar el filtro solar cada 2-4 horas. El SPF es “dosis-dependiente”, es decir, que para conseguir el SPF que pone en el envase debemos usar una cantidad de producto igual a la que se usa para determinar que ese producto en dicha cantidad nos provee del SPF que pone en el cartonaje, de lo contrario, no conseguiremos dicho SPF. Hay muchos estudios donde se ve que la gente no aplica suficiente protector solar.

Aquí tienes nuestras 10 propuestas de filtros solares para que no te quemes en todo el verano. Y luego, recuerda, puedes seguir usándolos para que ningún rayo sea capaz de atacar tu piel durante todo el año.

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