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El blog de Ana Parrilla

Bacterias, la nueva tendencia cosmética

Seguro que tienes en el frigorífico unos cuantos productos de acción positiva sobre el intestino que ya te han demostrado su eficacia para regular y mejorar su funcionamiento. Microorganismos bacterianos como los “lactobacilus” o los “bífidus”, forman parte del menú diario de millones de personas que saben cómo cuidar de su salud y bienestar.

El hecho es que, aunque nos de un poco de reparo imaginarlo, en cada centímetro cuadrado de nuestra piel habitan casi un millón de bacterias; sí, estamos cubiertos por microbios, tanto externamente como internamente. La doctora María José Alonso, Miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), explica: “a este grupo de miles de especies diferentes de microorganismos, que colonizan no solo nuestra piel, sino también otras partes del cuerpo como el intestino o los pulmones, se le conoce como microbioma. Muchos de estos organismos microscópicos están con nosotros desde el nacimiento hasta la muerte e influyen en nuestro crecimiento y desarrollo. Su existencia y su actividad modifican el curso de enfermedades, afectan a nuestra inmunidad, influyen en el metabolismo y modulan la interacción de nuestro cuerpo con los medicamentos”. El caso es que el microbioma resulta tan característico y personal que, probablemente, cuentan los expertos, en el futuro actuará como una huella digital.

Pues así es como fijándose en este comportamiento, los laboratorios cosméticos han formulado productos con ingredientes probióticos, que atesoran en su interior un universo de microorganismos que han demostrado ser los mejores compañeros de la piel, pues fortalecen su sistema inmunológico, ofreciéndole máxima protección contra las agresiones externas.

Los productos cosméticos elaborados a base de probióticos dejan sobre el estrato córneo un velo de bacterias beneficiosas que se multiplican y colonizan la superficie en detrimento de la flora patógena y cualquier tipo de irritación. Su aplicación regular permite reforzar la barrera hidrolipídica y asegurar el correcto equilibrio de la piel.

Acné, rosácea y otras imperfecciones de la piel mejoran con la aplicación de este tipo de cosmética, cuya principal función es reforzar la barrera cutánea para que no pierda hidratación interna y esté preparada óptimamente para recibir los tratamientos tópicos. 

Además de probióticos, la cosmética también incluye en sus fórmulas prebióticos selectivos; se trata de activos que estimulan a los probióticos, y activos fermentados, una técnica de vanguardia que reduce el tamaño de los activos, y de este modo, consigue que la piel los aproveche más. Además, penetran más profundamente, lo que aumenta su eficacia.

Tienen un gran valor para estimular el metabolismo cutáneo, y además son muy considerados con la piel: como la fermentación es un proceso totalmente natural, reduce el potencial irritante o alergénico de la fórmula. A eso ayuda que, además, los activos fermentados sean más estables y permiten reducir los conservantes. Al fermentarse, activos como la levadura cambian y adquieren propiedades nuevas, y en muchos casos, se convierten en probióticos, activos que mejoran la flora del manto hidrolipídico de la piel.

Sí, como suena: los probióticos no sólo miman el sistema digestivo, sino también la epidermis y la hacen más fuerte y resistente. Es el caso de Suiskin, marca coreana pionera en presentar tratamientos probióticos. En su gama Biological Fermento ha conseguido fermentar los activos sometiéndolos a una temperatura controlada de 36,9º, y por acción enzimática, obtiene dos tipos de lactobacillus y uno de bífidus. Toda una proeza similar a la que presenta Oskia, la firma británica que combina su esencia de natural con alta tecnología.

Para que las conozcas mejor y pruebes las acciones benéficas de las propiedades pro y pre bióticas, aquí te presentamos 10 tratamientos con bacterias para cuidar la flora epidérmica de tu piel. Seguro que te encantarán.


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