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El blog de Ana Parrilla

Pelo: calor sí, pero siempre con protección

El mensaje es claro. Sin calor, la peluquería actual no existiría. Es el ardor que emana de ciertas herramientas y aparatos, el que puede disciplinar y moldear el pelo para crear todo tipo de peinados. Para alisar, ondular, dar volumen y movimiento o disparar las puntas, el calor resulta imprescindible. Pero no todo son buenas noticias, porque también está claro que sus efectos sobre el cabello no son tan positivos como el resultado de su uso. Las altas temperaturas que producen los aparatos capilares para poder ejecutar sus acciones, hacen que el cabello se deshidrate, se vuelva áspero y mate.  Definitivamente, el calor hace que el cabello sufra y se estropee. Y si secadores, tenecillas, planchas y otras herramientas similares, se usan a diario,  la rotura, sobre todo en medios y puntas, zonas en la que el cabello acusa el paso del tiempo, está asegurada.

Un protector, por favor

No existe ni un solo profesional del sector que no esté de acuerdo en aplicar un tratamiento anti-calor al pelo. A pesar de que han quedado muy atrás los arcaicos utensilios metálicos, y la tecnología actual de la que disfrutan las herramientas de calor permite controlar por completo la temperatura que alcanzan, sigue siendo imprescindible proteger el cabello del exceso de calor, sobre todo cuando hablamos de un uso frecuente de herramientas térmicas. El calor abre la cutícula del cabello, lo que posibilita su manejabilidad, pero eso contribuye también a que la hidratación interna del córtex se evapore, con lo que su uso continuado contribuye a resecar y volver quebradiza la fibra capilar. Para disfrutar solo de sus beneficios, sin miedo ni reparos; la cosmética profesional muy alerta a la necesidades del mercado, ha ido desarrollando tratamientos muy útiles que no solo que protegen el cabello de su agresión, sino que además, favorecen el acabado, para sacarle todo el rendimiento posible al peinado.

El uso y abuso de herramientas de calor, como es el secador de pelo, necesita ser controlado por medio de los tratamientos previos con productos que protejan cada una de las fibras capilares. Además, también ayudan a facilitar el peinado.

Aunque lo más interesante de su misión consiste en crear una barrera protectora para que el cabello no padezca la agresión brutal del calor. los protectores térmicos, tienen otros valores añadidos, como ayudar a mantener la humedad del cabello, al bloquear los excesos de temperatura en el interior de las fibras capilares y mantener la hidratación del pelo, lo que evita su encrespamiento. Se presentan en muchos formatos diferentes orientados a distintos tipos de cabello y distintas necesidades de acabado. Los que vienen en spray se recomiendan sobre todo para cabellos finos, porque no aportan peso y mantienen el volumen y la ligereza del peinado, para los cabellos gruesos o rizados, convienen texturas cremosas o en aceite. Texturas lechosas, espumas y geles pueden aplicarse en todos los tipos de cabellos, todo depende de la dosis, para un pelo normal pero con melena abundante, doble ración. Porque aquí también importa el no pasarse y aplicar solo la cantidad justa.

No confíes en el hecho de que tengas en casa el secador o la plancha más vanguardista del mercado, aunque aseguren que respetan al máximo la fibra capilar y no superan las temperaturas óptimas para el modelado; es fundamental que pongas tu melena bajo los cuidados de los protectores.

Aquí tienes 10 productos infalibles para que protejas tu pelo y te hagas el styling que quieras en casa con total seguridad de que tu pelo no sufre por culpa del calor.


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