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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, con Rubén Ochandiano

La llamada del teatro

Me alegra mucho decir que me he encontrado dos salas llenas en mis últimas salidas para ver teatro. Madrid, tal y como reconocen actores, directores y empresarios vive un momento dulce en esto de convocar al público que llena las butacas un… ¿miércoles? La respuesta es sí. Un miércoles. Ese fue el día que elegí para ver ‘Tartufocon mi adorado Rubén Ochandiano como protagonista. El Fernán Gómez lleno, el entusiasmo de los asistentes, intacto. Un clásico de Molière a la altura de un público feliz y hambriento; apasionado en el aplauso y en la carcajada.

Fue un placer verte entre todos ellos Rubén, amigo. Sentir tu talento y la “maldad” perfectamente administrada, tu seducción desde la calma del que no duda; de un personaje que es historia del teatro y que tú elevas con encanto y sutiles manipulaciones de un gran texto actualizado. Vuestro ‘Tartufo’, con una Dorina (Esther Isla) que tampoco olvidaré, es el Tartufo al desnudo. No sólo por ese cartel de ojos ahumados, rastas y tatuajes, sino por un montaje que no puede ser encerrado y por eso carece de mobiliario, ni decorados. Es el escenario desnudo solo ocupado por la maldad y la estupidez de sus visitantes.

¡Volveré a verte Rubén en Tartufo! ¡Ojalá regreséis a Madrid!

A la espera quedo de tu personaje en The Infiltrator. Ese que tanto ha sorprendido una vez más por cautivador.

Cartel de la obra de teatro Tartufo

Otra prueba de la fuerza del teatro en Madrid es el lleno de un Teatro Lara que baila al ritmo de ‘La Llamada’ de un dios que canta por Whitney Houston. No, no me he vuelto loca. Asistimos a la representación del musical que cumple cuatro temporadas en cartelera y que enamora a todos por su sencillez, inteligencia emocional y descaro. La obra de mis amigos Javier Ambrossi y Javi Calvo, más conocidos como Los Javis.

Raquel Sánchez Silva, con los autores

Lo mejor de la obra es su constancia en la función teatral de micrófono en mano, su lejanía del mastodóntico musical para acercarse a los sonidos karaoke, el lenguaje adolescente que todos reconocemos aunque no sepamos el porqué. Es una historia sobre el amor y la razón valiosa, esa que no tiene que ser lógica; al igual que el título inmejorable de una de sus canciones: Lo Hacemos y Ya Vemos. Los Javis asombran con La Llamada y revolucionan con Paquita Salas (tres nominaciones a los Premios Feroz). ¡Cuidado! Dirigen la web serie de moda, llenan el teatro con sus campamentos de verano y están en pleno montaje de la versión cinematográfica de su musical. Sin asustarse, amigos, pero dejen paso…

La taza de la llamada

la_llamada

Y a todo esto, me queda una visita obligada al Teatro Pavón Kamikaze para sentir que la ilusión no se proyecta y no se firma en un contrato pero contagia a los ávidos buscadores de sueños reales. El público aplaude lo que Miguel del Arco e Israel Elejalde en la dirección artística, y Aitor Tejada y Jordi Buxó a la cabeza de su gestión, imaginaron a partes iguales con un “Nos quedamos el teatro”. Cuentan que se llena, que en su bar puedes charlar con los actores, que hay un personaje más en la historia que es el propio teatro.

idiota

teatro pavón kamikaze

Dicen que la gente va a al teatro.

Y cuando lo escucho, solo quiero ponerme en pie y aplaudir hasta que me piquen las palmas de las manos.

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