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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

La mirada de Isabel Muñoz

Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografia, ganadora de varios World Press, Photoespaña y Medalla de Las Bellas Artes, me mira y traga saliva cuando le pregunto por el accidente que sufrió en Tailandia. Corría detrás de una procesión en busca de una foto que hiciera crecer su serie ‘Amor y Extasis’. “Me rompí la espalda”, me dice con un hilo de voz. Reconoce que se planteó la posibilidad de tener que coger una cámara aunque fuera en una silla de ruedas: “Supe que seguiría haciendo fotos”. En dos ocasiones esta mujer trotamundos, en apariencia frágil, se ha enfrentado a una situación similar. Hasta volver a tener la cámara en sus manos. “He pasado mucho tiempo en el laboratorio. Ha seguido trabajando, en contacto con la fotografía, su tacto y su hechizo.

Isabel Muñoz habla con el sigilo de las alas de insecto. Frases directas y suaves que acarician. Me fascina la rotundidad de sus fotos ahora que se deja ver. Dice que agradece que quien se pone delante de su objetivo se deje llevar y se entregue. Ella lo hace. No sonríe en las fotos pero mientras nadie la enfoca, no deja de sonreír. Saluda desde la otra esquina como niña a punto de atravesar la calle cuando la espera un abrazo. “Busco la belleza en todo”- Es una búsqueda muy exigente cuando algunas de sus series la han enfrentado a los rincones más oscuros del ser humano, como aquella que dedicó a Las Maras. Pero también ha fotografiado primates en la naturaleza, cuerpos danzando y la piel que la obsesiona por su textura y verdad.

FFotografía de Isabel Muñoz

FFotografía de Isabel Muñoz

FFFotografía de Isabel Muñoz

Fotografía de Isabel Muñoz

Fotografía de Isabel Muñoz

Fotografía de Isabel Muñoz

Fotografía de Isabel Muñoz

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Quiso ser bailarina. Quiso que la miraran bailar.

Afortunadamente, es ella la que mira por todos nosotros.

Admiro a los artistas y reconozco que la desilusión, la apatía e incluso la rabia de algunos pueden dar lugar a trabajos y piezas inolvidables.

Pero si además, ese artista, vive en el lado en el que las emociones son esperanzadoras, brillantes y vitales, como dice la canción. “Ay amor, me quedo contigo”.

Gracias, Isabel.

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